miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-08 07:57

Un buen ejemplo

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 08 de 2015

Tuve la fortuna de ser testigo presencial de la más bella demostración de bondad, piedad, humanidad, caridad y solidaridad y de cualquier otro calificativo que se le pueda dar al trato decente y cordial, entre dos personas que tienen abismales diferencias religiosas.

Se trata nada menos que del Obispo de Neiva monseñor Froilán Casas Ortíz y el apóstol Jesús Tovar Núñez, Presidente de la Asociación de Pastores del Huila y director de la Iglesia Hogares Familiares Cristianos de Neiva.

Estos dos dirigentes, aunque no lo crean perteneciendo a dos iglesias que antes no se toleraban, con una concepción, visión y tradición diferente pero ligadas al cristianismo y un mismo Dios y salvador, tienen relaciones cordiales y hasta  comparten sobre algunos temas que en común aceptan las dos instituciones.

Minutos antes de iniciar el programa “Al banquillo con Vélez Jaramillo”, que dirijo en el Canal Nación TV, le mencioné a mi invitado de esa noche, el apóstol cristiano Jesús Tovar Núñez, sobre la situación de salud del obispo de Neiva Froilán Casas Ortíz, quien iba a ser intervenido quirúrgicamente ese día.

Lo note algo preocupado y lo comunique con monseñor Casas Ortíz, a quien luego de saludarlo y expresarle su sentimiento de solidaridad, pese a tener una iglesia diferente, le pidió que recibiera al otro lado de la línea telefónica una oración que duró varios minutos pidiendo por su pronta recuperación.

Este hecho que me conmovió y recuerdo todos los días me trasladó a lo expresado de manera habitual por el Papa Francisco a los fieles del mundo, especialmente por la calidad de sus protagonistas.

Luego de varias semanas salude al obispo y volví a tocar el tema pensando que pudiera estar molestó, y fue tal la sorpresa cuando el prelado me agradeció por haberlo comunicado con Jesús Tovar, de quien resaltó sus virtudes como guía espiritual, aunque no comparta con él su iglesia.

Una pequeña historia que nos sirve de ejemplo para recrear y hasta confrontar hasta donde van algunos intolerantes vinculados a campaña políticas, en las que el entusiasmo desmedido, el patrioterismo, el fanatismo, y hasta la terquedad los está llevando a extremos, espantar adeptos, molestar y alejar a los parroquianos, porque si ahora son así, como será si gana su candidato, especialmente en la alcaldía de Neiva.

¿Y por que hago esta mención? Para demostrar mi desacuerdo con personas, entre ellos algunos amigos, que ni son candidatos ni pertenecen a los cuadros directivos de las  campaña políticas, pero se hacen notar en la redes sociales, resaltando y hasta insultando a otros por no estar de acuerdo, esto es considerado como violencia ideológica.

Es malo porque  hay de por medio  amistades, una relación que peligra precisamente por la intolerancia patrocinada por jefes de prensa y hasta jefes de debate que no soportan que otra persona piense diferente, esta clase de politiquería  está demoliendo amistades y las buenas relaciones entre los ciudadanos.

Si son capaces las iglesias que durante siglos han tenido diferencias ideológicas abismales ponerse de acuerdo en los fundamental para mejorar condiciones de sus fieles y sus familias, porque los mismos candidatos a los diferentes cargos de representación popular no dejan de quejarse y desautorizan a quienes están cayendo en la degradación de la actividad que ya no es política sino politiquería.

No menciono nombres saben a quienes me refiero, no trato de confrontar, pretendo hacer un llamado de atención para que no siga la violencia. Lo peor es que no hay propuestas ni fundamentos, sino críticas destructivas que en el fondo no hacen sino desnudar el fin que tiene la mayoría: llegar a los despachos públicos sin aportarle nada a la sociedad, solo violencia.