sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-04 08:08

Un berenjenal politiquero

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 04 de 2017

La tala de unos 80 árboles para dar paso a la construcción del intercambiador vial de la calle 16 sobre la quebrada La toma, armó de nuevo un berenjenal, de los mismos que se prenden y luego se apagan cada que se inicia un proyecto de desarrollo en Neiva. Luego volvemos a lo mismo.

Recalco, que me duele un atentado contra la naturaleza, creo que siento el mismo dolor de las personas que aman el ambiente sano cuando cortan una planta de manera irracional o por razones económicas de particulares.

No es lo mismo que se seque un humedal para construir una urbanización, un edificio de apartamentos o se ejecute otra obra de cemento, que es abominable, a que se proyecte y se ejecute una obra que se necesita para el desarrollo de la ciudad, como el intercambiador vial.

Un nacimiento de agua que se destruye no se puede recuperar nunca. Los humedales son ecosistemas que solo admiten recuperación al daño humano cuando se destruye parcialmente, y este trabajo tiene costos económicos y de tiempo de trabajo muy altos.

Acabaron con casi todos los humedales de la parte alta de la ciudad con la anuencia, la vista gorda u omisión de muchos funcionarios que viven de la coima del constructor, sin conciencia del daño que le están haciendo a la ciudad y a sus habitantes.

En tanto, un árbol que se corta no se recupera nunca, se siembre otro que es no es lo mismo, esta situación la tendremos que soportar por ser una ciudad desordenada con un crecimiento inmoderado, en donde todo el mundo hace daño al medio ambiente y no pasa nada.

Celebro que haya personas preocupadas por este tema, sin embargo veo un oportunismo desmesurado y hasta ofensivo, porque se critica por razones personales y políticas para sacar pecho ante la sociedad y ganar réditos políticos, y se permite hacer lo que venga la gana cuando nadie está viendo sus actos, esto es inmoral.

La tala de los 80 árboles para dar paso a la construcción del intercambiador vial tiene sus pesos y contrapesos, árbol es árbol, pero recordemos que los arboles de la toma no tienen más de 40 años y fueron sembrados precisamente cuando se construyó esta obra. No son arboles nativos que fácilmente se puede reponer con otro, como lo ha prometido la administración municipal con permiso de la Cam.

El alcalde ha dijo que por estos 80 árboles sembraran 2.500, eso está bien. Cuando se haga otra obra volvemos al mismo tema, seguirán cortando los arboles. Lo hecho, hecho está. Aquí lo que debe establecer es que en adelante los proyectos de desarrollo urbanístico tengan en cuenta en el entorno otorgando prioridad al medio ambiente, como ocurre en muchos países del mundo.

Irónico que cuando se adelanto la campaña supuestamente a favor del medio ambiente, centrada en los arboles del túnel verde de Trapichito, se hizo un escándalo de proporciones por razones electoreras, pero vayan y miren que quienes adoptaron esos árboles les causaron heridas en su corteza para identificarlos como apadrinados. ¿Los están cuidando o hiriendo?

Cuando se cortaron los arboles en el terreno de la Concha Acústica todo el mundo lanzó un grito al cielo por la tala de los arboles, estos si nativos, en razón a que allí existió un humedal que daba vida a una quebrada antiquísima que se secó.

Ahora que ya tenemos El Parque de la Música, un escenario bellísimo y comodo, mucho mejor de los que existían en Neiva nadie volvió a acordarse de los arboles, ni siquiera los vecinos que fueron los mayores promotores del escándalo, ni los politiqueros que criticaron al gobierno de ese entonces por la tala de los arboles. El desarrollo trae atentados contra la naturaleza y no podemos ser cerrados a una realidad, la sostenibilidad con responsabilidad.

Esto implica contribuir al desarrollo sostenible, la ampliación de las vías, la agilización del tráfico, la seguridad, la salud y el bienestar social y tener en cuenta los intereses, las expectativas y un comportamiento ético, como la transparencia en la gestión.