Un balance en rojo
Por Rafael Hernando Yepes Blanco
La ley que creo las alianzas público privadas en Colombia cumplió 2 años de haberse formulado sin obtener los resultados esperados, en teoría permite la participación de privados con iniciativas y recursos para construir, operar y mantener la infraestructura o servicios públicos. Lo que ha permitido soñar a los alcaldes y gobernadores con sus obras y proyectos.
Los recursos invertidos se pagan con lo que genera la actividad en un plazo máximo de 30 años, con lo que se evita las dispendiosas renegociaciones que se dieron en los contratos de concesión del pasado. El modelo permite la construcción de vías por ejemplo, que se financiarán con el recaudo de los peajes instalados, sin que la entidad territorial tenga que desembolsar un solo peso, por la forma prevista en los pagos. Inicialmente se formularon numerosos proyectos por todo el país. Se conocieron propuestas para realizar numerosas líneas de trenes cuyo valor superaba los 10.000 millones de dólares, igualmente proyectos de vías por un monto de 7.000 millones de dólares. En las regiones se propusieron puertos, centros de convenciones, acueductos, centros recreativos y distritos de riego, otros se quedaron en solo ideas. Hasta el alcalde Gustavo Petro en Bogotá convertido en verdadero fiasco por su pésima gestión hablo de realizar un tranvía por la carrera Séptima.
Bajo este panorama el gobierno nacional deberá exigirse más en la revisión de los procesos. Mediante la capacitación de funcionarios, acompañando a los mandatarios para que hagan invitaciones a privados que apunten directamente a las necesidades regionales. Las APP ofrecen oportunidades para que el país busque de manera articulada soluciones a problemas estructurales.
Recuerdo las bellezas que nos expresaron los funcionarios del gobierno nacional cundo tuve la oportunidad de conocer los propósitos de la ley, sin embargo desde esa época siempre veía una falta de apoyo institucional para hacer viable los proyectos con procedimientos claros y confiables , sobre esto el vicepresidente German Vargas lleras en la semana anterior expreso en algunos medios su malestar por el poco interés en la participación de los privados , tratando de hacer ver que el problema venia de los ellos, lo cual no es cierto; de hecho Juan Martin Caicedo Ferrer presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura le respondió quejándose de los engorrosos trámites en el Ministerio de Hacienda , con ejemplos tan visibles como exigir en un proyecto en Cundinamarca una evaluación de los impactos en caso de un terremoto, en otro proyecto se solicitó a la luz de la reforma tributaria, cuales serían las consecuencias . Así las cosas se requiere la contratación de un brujo o chaman para responderle a los funcionarios del ministerio. De mi parte sigo creyendo que mientras en los entes territoriales no tengan la suficiente capacitación y conocimiento y falte claridad en los procedimientos seguiremos perdiendo el tiempo.
