jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-01-21 07:00

Un acto eminentemente democrático

El presidente Juan Manuel Santos anunció que todo lo que se acuerde en La Habana entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC, deberá ser refrendado por los colombianos en las urnas, aunque no sea obligatorio desde lo legal.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 21 de 2015

Se trata de una decisión democrática que imprime transparencia, un acto de confianza en los ciudadanos y un gesto necesario para certificar un proceso complejo que podrá incluso cambiar la vida de todos.

“Una refrendación produce una enorme legitimidad que va a ser necesaria para la firmeza y sostenibilidad de los acuerdos. Como es natural, tratándose de una decisión tomada conjuntamente con las Farc, será necesaria una discusión con ellas para escoger el mejor instrumento para la refrendación y la oportunidad que resulte más fructífera”, indicó el presidente Juan Manuel Santos.

Es innegable que el proceso democrático consolida lo acordado, legitima el documento y lo acerca a la ciudadanía, creando pertenencia y por lo mismo haciéndolo más respetable para los ciudadanos.

No se entendería cómo un documento tan trascendental para el presente y futuro del país, fuera validado únicamente por el presidente y sus delegados (negociadores), desconociendo al constituyente primario, al ciudadano de a pie que es, finalmente, quien ha sufrido en carne propia los rigores de un enfrentamiento entre Estado y guerrilla que ya superó el medio siglo.

El jefe del equipo negociador en La Habana, Humberto de la Calle, leyó, en la Casa de Nariño, una declaración dejando clara la posición del Gobierno.

“Desde el punto de vista estrictamente jurídico, el fiscal general tiene razón en que un acuerdo con las Farc no tendría que ser necesariamente sometido a refrendación”. Pero a reglón seguido advirtió que por acuerdo de las partes, Gobierno y FARC, se planteó desde el inicio de la conversación que lo pactado iría a las urnas para que fuera la ciudadanía la que revalidara lo actuado.

Prudente decisión del Gobierno. Ahora resta el compromiso ciudadano, la tácita y perentoria obligación patriótica  de participar activa y masivamente en las urnas, sin importar el criterio, votando a conciencia, siempre pensando en el futuro del país.

Y tal vez lo más importante –aunque muy difícil- es que este proceso democrático se blinde de la politiquería. Si esta ‘papeleta de la paz’ llega a tomar un color político, seguramente se desdibujará su norte y su objetivo desaparecerá. Será el propio presidente Santos el encargado de que esto no suceda.