Triste Navidad
Gloria Cepeda Vargas
Estamos a las puertas de la Noche de Paz. Y aunque la navidad de este 2016 está lejos de tan consolador calificativo, algo queda enredado por ahí, un guiño, un villancico, un aroma de infancia que se resiste a desaparecer.
Cierra el año aplastado y deforme. Sobre las barbas del Noel legendario, los vientos navideños. Más allá de este manicomio empoderado y del odio, hermano gemelo de la arrogancia humana, las memoriosas golondrinas de Meira Delmar, que “traía diciembre con su júbilo de estrellas y luceros”.
Pero sucede que esta apología del amor renovado, desaparece cuando miramos hacia las tierras que se extienden al costado de nuestros territorios fronterizos. Ahí, como en un hueco infecto, como en un laberinto de monstruos carniceros, un país llamado Venezuela, se muere sin remedio.
¿Cómo es posible que el mundo, el mismo que encontró ahí pan y cobijo, el mismo que construyó fortunas personales y recuerdos inolvidables a la sombra de su prosperidad económica, el mismo que nunca se sintió extranjero entre sus gentes de corazón cordial, calle como si fuera mudo y deje pasar como si fuera ciego, la lenta agonía de quienes fueron para él, sin cortapisas ni prevenciones, hermanos y benefactores?
La última ocurrencia de Nicolás Maduro cayó sobre la inerme población como un latigazo: hasta hoy, 14 de diciembre, hay plazo para cambiar los billetes de cien bolívares por la nueva divisa que entra en circulación. Quienes debido a la premura del tiempo concedido para esto, no alcancen a hacerlo, perderán sus "reales". Ya en muchos de los bancos se agotó el efectivo, colas interminables de ancianos, mujeres, jóvenes y hasta niños, desesperados ante lo dramático de esta situación, gritan, se encolerizan, lloran y hasta se trenzan en violentas grescas intentando salvar lo que pueden. Por otra parte, el presidente cerró abruptamente la frontera y dejó de este lado cientos de venezolanos que escuchan en la otra orilla, el llanto y el clamor de sus hijos.
¿Navidad en Venezuela? ¿Nochebuena en la más absoluta miseria? ¿Año nuevo en un país donde el pueblo agoniza y el mandatario no encuentra talla para vestir la prominencia de su abdomen y el desenfreno de su cuenta bancaria?
