jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-02-19 05:26

Triana y sus amistades peligrosas

Por Edgar Artunduaga

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 19 de 2015

Márlon Rivera Castro, investigado por tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir, viene siendo socio del político huilense Julio César Triana, aspirante a la gobernación.

Su relación es estrecha, al margen de quién era el jefe de quién. Y de qué forma el uno beneficiaba al otro.

El senador Géchem propuso a Triana para un cargo en la Superintendencia de Sociedades, en la administración de Luis Guillermo Vélez júnior. Lo primero que hizo el nuevo “asesor” fue recomendar y apadrinar el nombramiento de Márlon Rivera, hablando de sus excelsas calidades. Menos mal que Vélez tuvo buen olfato y lo retiró un mes después, sin mayores justificaciones.

Tras la caída de Cielo González, el gobierno designó gobernador encargado a Vélez Trujillo, quien logró frenar la avalancha de contratos y corrupción que venían imperando. Pero la mala suerte del Huila regresó con Triana (subalterno de los González Villa), quien llegó al cargo –mientras se elegía nuevo mandatario- y en dos meses que duró “la palomita” raspó la olla.

Triana nombró a su secuaz Rivera como Secretario General de la gobernación, quien tuvo en sus manos toda la contratación y el poder arrasador que los malignos saben utilizar, con cinismo y con agallas.

Como los organismos de control resultan inoperantes, es posible que una década después se revele el saqueo al Huila realizado por Triana y su socio Rivera. No creo que sea antes porque todavía no conocemos en profundidad sobre el asalto infame de Cielo a las arcas regionales.

Terminada la exitosa “empresa”, los dos amigotes siguieron en sus actividades: haciendo plata y política, para reencontrarse –más fuertes y embilletados- en la presente campaña política.

Triana tendrá que explicar muchas cosas, entre otras, la compra de una casa de casi mil millones de pesos (que está por estrenar, si no es que ya disfruta) y de dónde saca tanta solvencia. Quizá diga que la adquirió el suegro o que es el fruto del ahorro familiar.

No resulta difícil adivinar que tiene buenos amigos: por un lado la corrupción de los González Villa. Y por el otro, los dineros de Rivera Castro, aliado –según las autoridades- de poderosos narcotraficantes, algunos solicitados en extradición.

Si la DEA no tiene interés en Triana, sí deberían tener la fiscalía y otras “ías” en Colombia. Una sola pesquisa por enriquecimiento ilícito les aportaría algunas respuestas.

-¡Se nos creció el enano!, me respondió un paisano cuando hace poco le pregunté por Triana-candidato.

-Pero volvió a empequeñecerse, pienso ahora que ha caído su principal compinche.