Tres años sin mi hijo amado
Ana María Rincón Herrera.
Amado hijo:
Este miércoles 25 de enero se cumple un año más de tu triste partida, y en mi corazón parece como si hubiese sido hoy que nos dejaste.
El dolor que embarga mi alma es sencillamente desgarrador, es un dolor indescriptible que se acrecienta con los días, y es tal el dolor que no desearía que jamás lo sintiera nadie.
Hijo, que iba yo a suponer que un suceso tan violento e inesperado te llevaría lejos de mi lado, cambiando la ley de la vida, partir rápido a tan solo 29 años. Que iba yo a saber cuándo te despediste de mí y que esas lindas palabras que pronunciaste a favor mío serían las últimas.
Pensaría uno que injusto y me pregunto día a día ¿porque me paso esto a mí? ¿Por qué te arrebataría el destino de mi lado?
Sin embargo me lleno de fe y me respondo a mí misma que simplemente son designios de Dios. Porque de lo contrario son sucesos en la vida de uno absolutamente incomprensibles.
No dejo de pensar ni un segundo la alegría que sentiríamos todos y como nos enorgullecería verte alcanzando un peldaño más en tu carrera política, profesional y en tu proyecto de vida pero el destino hijo es tan incierto. Doy gracias a Dios por haberme permitido tener al hijo más maravilloso que jamás nadie pudo tener o imaginar.
Saber que la única persona, mi único apoyo, mi confidente, mi hombre, mi hijo, mi niño ya no está más conmigo y debo decir que mi vida no es igual, mi vida no volverá a ser la misma sin tu hermosa presencia. Solo Dios lo sabe.
Este tercer año luego de tu triste partida hijo ha sido demasiado duro, siento como que es un sueño del que quisiera despertar, esta es una dura realidad que me tocó afrontar y solo me queda pedir a Dios que me de fuerzas para soportar cada paso que doy en la vida.
Creo que la vida se me acaba, que todo se termina, pues eras mi única ilusión, ya nada en la vida tiene sentido, pero tú eres mi guía espiritual y me impulsas a seguir cumpliendo con tu legado, siento que me tienes en pie y que gracias a ti estoy escribiéndote.
Ya no tendré la oportunidad de recibir las caricias sinceras, tus besos, tus abrazos, nunca te cansabas de decirme “mamá te amo”.
Mi hijo y yo fuimos cómplices, reímos muchas veces por los logros y triunfos obtenidos, y también lloramos con las derrotas y malos sucesos, pero siempre dándonos la mano y apoyándonos en todo, con un afecto sublime, el que solo él y yo sabíamos transmitirnos.
No le encuentro explicación del por qué justamente a mi hijo, que tanto amaba y cuidaba la vida y que con sólo 29 años de vida y tantos sueños, me lo arrebataron, todavía no encuentro explicación…. Solo Dios sabe porque me tocó a mí cargar con esta cruz.
Gracias hijo por regalarme los mejores años de mi vida. Te quiero, por siempre tu madre.
- Invitó a todos los amigos a que me acompañen este miércoles 25 de enero, en los homenajes en honor a mi hijo, Sergio Younes. A las 4 de la tarde en Jardines El Paraíso se realizará una Ofrenda Floral y a partir de las 6 de la tarde, se llevará a cabo la Sagrada Eucaristía en la Catedral de Neiva. MUCHAS GRACIAS.
