Transformar
Por Ernesto Cabrera Tejada
“Mientras nuestros pescadores no tengan vida digna y puedan educar a sus hijos, el ceviche que nos comemos no es perfecto", anota Gastón Acuario, gastrónomo peruano, ahora más cerca de Miraflores que de las cocinas.
El arte culinario lo transformó políticamente, el tesón que infunde le llevó a apostar un cambio social desde las prácticas alimentarias. Es el destino de personas en el mundo que buscan desde su noción forjar comunidades con capacidad de transformar. Lamentablemente los escenarios que - como en el caso nuestro - el gobierno propone, mina las esperanzas, obligando a desistir en la obertura. El Plan Nacional de Desarrollo que transita en el Congreso es un aplicativo de esa estrategia de sumisión que limita el acceso a una economía diferente a la casual.
Todos los gobiernos locales han establecido en fracaso diferentes apuestas para culminar la informalidad comercial. La situación no es de lugar, es de insatisfacciones de quienes ofertan y más de quienes demandan.
Los servicios callejeros de telefonía y la venta de frutas, biscochos, libros ect., Son la respuesta a inasistencias, también la réplica a precarias condiciones de acceso a productos o servicios que buena parte de la población no encuentran de otra manera y que son ofertados sin garantías ambientales y sanitarias pero que suplen una carencia primordial. Estas prácticas son propias del contexto cultural nacional.
Y es que allí radica en buena parte la esencia de los problemas de las calles, no ha existido y hasta ahora no lo expone ningún candidato, una trasformación cultural que permita auto reconocimiento desde la autoestima. Cada ciudadano es potencialmente viable en regir los destinos de su comunidad haciendo política, pero parecieran limitados e inevitablemente determinados.
Los fortuitos casos como el del ex concejal de Bogotá, “lucho el embolador”, son avatares del destino y expresión de agravio a sus colegas de cabildo. Estos casos efímeros se extinguen en sus propias tragedias porque simplemente a nadie le interesa que sean diferentes.
Ojala se propenda por una oportunidad de transformación cultural, la cual también necesitan y con mayor urgencia quienes ya están haciendo política.
