sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-02 09:59

Tragedia en Mocoa

Editorial

Escrito por: Editorial | abril 02 de 2017

Nuevamente la naturaleza empieza a cobrar con creces, el daño ecológico que se ha venido haciendo progresivamente a los ecosistemas estratégicos, creando los grandes desequilibrios ambientales que se manifiestan en la ocurrencia sorpresiva de crecientes y avalanchas, como la que se presentó ayer en la madrugada, en el departamento del Putumayo. Al momento de terminar la elaboración del presente escrito, la cifra de muertos ascendía a 154, heridos 200, de los cuales 22 necesitan tratamiento urgente. Mocoa es una ciudad ubicada en sur del país, que tiene 43.000 habitantes, y que fueron sorprendidos por las avalanchas de los ríos Mocoa, Sancoyaco y Mulato, los cuales se desbordaron, producto de las intensas lluvias que se presentaron desde el día anterior. Fueron arrasados 17 barrios, destruyendo la infraestructura productiva y vial, arrasando las viviendas y vehículos que encontraron a su paso. Esta tragedia invernal ha sido considerada, como uno de los peores desastres naturales, ocurridos recientemente en la historia del país. La avalancha sorprendió a los habitantes de la capital del vecino departamento del Putumayo, en las horas de la madrugada del día anterior, constituyéndose en la última que se ha presentado, en la larga historia de tragedias similares, que han dejado una estela de miles de muertes en América Latina, durante las últimas dos décadas.

Lo anterior ha sido producto de la intensa tala de bosques en las cuencas altas de los ecosistemas estratégicos, que bordean el Macizo Colombiano. Los putumayenses son testigos de la intensa deforestación de las rondas de las fuentes hídricas, para uso industrial y para la producción de cultivos ilícitos, que junto con la ocurrencia de incendios forestales y la producción agrícola inadecuada y anti técnica en zonas de altas pendientes, han venido creando una desestabilización de los terrenos en las montañas de esta región. Ahora que han llegado las altas precipitaciones en el sur del país, se empiezan a desprender grandes masas de tierra y de lodo, que crean un efecto dominó en los cauces de las quebradas y ríos, que nacen en dichas zonas. Esta situación ha sido similar a la presentada en los dos últimos meses, en algunos municipios del departamento, que ha dejado destrucción, desolación y daños a la infraestructura productiva del Huila. Es meritorio destacar el apoyo inmediato de los organismos de socorro de todo el país, para prestar la atención oportuna a los damnificados de esta tragedia, que enluta a centenares de familias del vecino departamento. El puente aéreo y terrestre que se instaló entre Putumayo y el Huila, ha permitido trasladar a los pacientes de mayor gravedad y merece nuestro reconocimiento, a las directivas, personal médico y de apoyo, del Hospital Universitario de Neiva, quienes han dispuesto un plan de contingencia, mediante la adecuación de carpas, la sala de pediatría y la logística indispensable para recibir a todos los heridos que procedan de la zona de la tragedia.