Tragedia en Antioquia
Lo que pasó en el corregimiento de Santa Margarita en Salgar (Antioquia) es lamentable, tan lamentable que sería muy bueno que la administración de este municipio analizara exhaustivamente las causas de tan triste hecho.
Lo que conocen todos a través de los medios de comunicación es que una creciente en la quebrada La Liboriana afectó gravemente el casco urbano y rural de este municipio. El hecho no solo destruyó viviendas y predios del sector, sino que acabó con la vida de 48 personas y dejó más de 30 heridos.
Este hecho nos recuerda el caso de Armero y de otras tantas avalanchas que dejaron muertes y desolación. Lo que está claro es que hay zonas de la geografía que no son favorables para ser habitadas, y pese a las advertencias nunca hay un plan para reubicarlas y evitar estas tragedias.
Casi siempre estos casos pasan por falta de una autoridad ambiental competente, que advierta y haga algo para que no habiten estas zonas. Esta entidad debería tener estudiada los niveles de retorno de las lluvias, y haber he hecho socializaciones con los habitantes de las zonas de inundación de la quebrada, para así establecer los planes de emergencia.
Lo que se puede observar (a través de las fotografías), es que este pueblo está en la zona de inundación del río y como tal, lo que sucedió fue que la corriente de agua reclamó su territorio, sin permiso ambiental y autorización humana y el que lo ocupe está condenado a morir, como efectivamente pasó; en otras palabras, con las fuerzas de la naturaleza no se juega.
La comunidad no tiene la culpa, porque ante la falta de oportunidades para tener una vivienda digna y sin riesgo, pues se ven ante la imperiosa necesidad de construir donde puedan.
Neiva no está exento de esta situación, pues en muchos sectores vemos construcciones (invasiones) que se encuentra a la orilla de río o quebradas y que tarde o temprano -ojalá nunca ocurra-, una avalancha los podría sorprender.
Las advertencias están dadas. No esperemos que la sabia naturaleza nos sorprenda. Los ríos siempre buscarán su cauce natural.
