sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-03 10:39

Tragedia, solidaridad … y … ¡corrupción!

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 03 de 2016

El mundo se estremeció, esta semana, con la tragedia sucedida al equipo de fútbol  Chapecoense de Brasil.  Como es de suponerse, se vivieron momentos de angustia, dolor, desesperación, impotencia, rabia.  Una tragedia que enlutó no sólo al fútbol, sino que rompió fronteras y permeó todas las clases sociales, credos y razas.

La organización Aviation Safety Network, ha dicho que Colombia es cuarto país del mundo con más accidentes aéreos desde 1.945 hasta la fecha.  En este año se han registrado catorce accidentes que han dejado 11 muertos. 

Son muchas las conjeturas, opiniones, dudas y preguntas que se ciernen sobre las causas reales de este lamentable suceso que todavía mantiene conmocionada a la población.  Por un lado, se ha tratado de inculpar a Yaneth Molina, la controladora aérea, quien ha manifestado que hizo todo lo humanamente posible.  Y a juzgar por los audios que se han retransmitido por los medios de comunicación, y  desde la base del poquísimo conocimiento que tengo sobre el tema, ella atendió de manera muy profesional la situación.  Aunque debo decir, con todo el respeto debido, que el piloto me pareció muy diplomático, muy sereno, muy pasivo a la hora de comunicarse con la controladora.  Quizás, debió impregnarle algo que evidenciara la tremenda emergencia en que se encontraba. Claro, me imagino que deben seguir unos protocolos, en los cuales, supongo, se tendrá que guardar la calma en situaciones de este tipo. 

Una lamentable situación en la que confluyeron varios aspectos como la hora del hecho, la orografía del lugar, la espera para aterrizar debido a otros aviones que hacían turno, la falta de combustible, la no realización de las escalas debidas.  En fin, una serie de acciones coincidentes que facilitaron la calamidad brasileña.

¡Qué bien por la solidaridad del pueblo colombiano!  Los hinchas del equipo Nacional han dado ejemplo de unidad, acompañamiento y respaldo a los familiares de las víctimas y a los demás colombianos.  Ojalá esa solidaridad, ese espíritu colaborador, y ese sentido humano, se hiciera evidente en otros momentos que el país lo requiere.  Ojalá que siempre fuera así, que no tenga que suceder este tipo de tragedias para que el país se una y exprese esos sentimientos.  Porque la mayoría de colombianos es de buen corazón.  

Pero hay algo que envuelve aún más esta tragedia, y que se está ventilando tres días después del siniestro:  la Conmebol, al parecer, tiene un pacto con la aerolínea LaMia para transportar a diferentes equipos y selecciones sudamericanas.   Esto se está investigando.  Y una perla más.  Ese avión ya había tenido dificultades para aterrizar en vuelos anteriores.  Inclusive transportó a la selección argentina con Messi a bordo, quien al observar ciertas anomalías, solicitó que el viaje de regreso no se hiciera en la misma aeronave.  Situaciones estas muy serias y delicadas, ya que muestran fragilidades y situaciones anómalas en el contexto del fútbol que se creían ya superadas.

Dada esta serie de pormenores, me surgen varios interrogantes.  ¿Quiénes vigilan y controlan la navegación aérea en Colombia y Suramérica?  ¿Están suficientemente capacitadas las personas (tripulación, controladores, supervisores) que trabajan en esta área?  ¿Quién vigila a la Conmebol?  ¿Los futbolistas y demás pasajeros van a continuar así de expuestos con este tipo de aerolíneas? ¿Qué medidas piensa tomar el gobierno colombiano?