sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-02-22 05:56

Trabajo en equipo

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | febrero 22 de 2017

Un ganso volando en solitario siente la resistencia del aire con mucha más fuerza, mientras que en bandada aumenta su poder de vuelo. Vuelan en forma de "V" porque al mover sus alas cada uno produce en efecto en el aire que ayuda al que va de detrás de él, hace que todos mantengan la velocidad uniforme y permite que el líder pueda descansar y ser continuamente sustituido por otro; es decir, todos en el grupo son líderes porque se turnan el liderazgo. Cuando vuelan juntos logran una fuerza colectiva inusitada y todo su esfuerzo en conjunto se enfoca en una misma dirección y objetivo.

La estrategia de los gansos es simple y bien la podemos aplicar a nuestra vida. Y es que si estamos al servicio de la gente debemos sacar lo mejor de sí para que después a quienes servimos también sirvan al colectivo. Un viejo proverbio africano señala: "Si quieres llegar rápido, viaja sólo. Si quieres llegar lejos, viaja en grupo".

De esta manera es necesario que nuestra empresa deba tener claro que en la construcción de un objetivo todos ponen.  La productividad empieza por uno mismo. Por lo tanto no hay que crear seguidores sino líderes y los propósitos del bien común se logran cuando se ponen en acción.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia colectiva y solidaridad del ganso nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección; es decir que no se trata de mezquindades o de liderazgos per sé. El liderazgo debe ser transformador y junto con otros líderes transformadores podremos alcanzar los objetivos o propósitos comunes.

No hay duda que todos tenemos algo que dar u ofrecer. Entonces no podemos esperar o dar tiempo al tiempo a que el otro nos dé, sino que saber que podemos dar en el momento que se requiera. Eso sí es importante ponerlo en práctica. En una situación problemática o que demande la unión de esfuerzos, no podemos esperar que los demás hagan mientras observamos cruzados de brazos, sino preguntarnos primero en este marco del liderazgo transformador: ¿y yo que hago?

El cambio debe ser adaptativo porque se trata de que nosotros seamos capaces de decir: yo cambio, yo  innovó esta u otra práctica; es decir no hago lo mismo de siempre. No es solo un tema técnico o de cambios técnicos. Todos tenemos potencialidades, es decir, dones, y así colocar esos dones para bien de todos.

Por ejemplo en política no es lo mismo de siempre. La práctica de pensar que solo estamos en cargos públicos en procura de nuestros propios intereses. Al contrario, el colectivo es lo que suma réditos, beneficios y provechos colectivos. Esa es una capacidad adaptativa.

La gran lección del vuelo en bandada de los gansos, es el trabajo en equipo. Cuando se comparten propósitos comunes y se tiene sentido de equipo se puede llegar a cumplir el objetivo más fácil y rápidamente porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores.

Ahora bien, no podemos pensar qué insistiendo en lo mismo hallaremos la salida a los problemas o situaciones. Debemos tener la inteligencia colectiva o inteligencia del ganso porque si la tuviéramos estaríamos aferrados a mantenernos siempre unidos uno al lado del otro, ayudándonos, impulsándonos, socorriéndonos, custodiándonos y acompañándonos.