Trabajo, salario y mandato
Jaime Horta Diaz
Me encanta repetir, con apoyo en alguna encíclica papal, que el hombre con el trabajo continúa la obra de la Creación. La verdad es que el Universo –hay que salirse de la órbita de la parroquia de vez en cuando- no está terminado. Los terremotos, los volcanes, los tsunamis todavía moldean nuestro planeta. El hombre tambien. Bueno, señoras feministas, y la mujer.
Debemos reconocer el trabajo, no como un castigo como canta el negrito del Batey, sino como el privilegio de participar en la Creación. De hecho, mi primera reconciliación con los Estados Unidos, despúes de la diatriba universitaria, fue asistir en Cabo Cañanaveral, Florida, al lanzamiento del satélite Galaxy III de televisión. No ví a gringos ni imperialismos sino al género humano superando la gravedad y trascendiendo al espacio exterior para que pudieramos disfrutar de las noticias en la cresta de los acontecimientos, de los deportes y hasta de la variación del clima mundial en vivo y en directo.
Salario: El salario es la retribución del trabajo humano. Tal vez sea necesario por estos dias recordar la definición legal pero es suficiente la noción de la economía que lo presenta como uno de los factores de la producción y la creación de riqueza con el capital y la tierra. El tema agota este espacio.
Pero a propósito del salario miinimo legal, es solo una referencia para indicar que es ilegal una remuneración por debajo de ese valor. No quiere decir, como entienden algunos empresarios, que es el salario obligatorio
Mandato: “Creced y multiplicaos, y henchid la Tierra”.
