Torpeza
Ernesto Cabrera Tejada
24 de junio de 20Todos somos protagonistas y nos equivocamos a menudo, cometemos errores, pero existe la tendencia a sobrestimar las motivaciones. La astucia pero también la torpeza.
Conozco tantos astutos como torpes. Los audaces nunca entraron adonde los torpes siempre salieron bien. Ante la firma de un acuerdo de paz que seguirá tratando el conflicto, lo más sensato pareciera asentir sin mucho júbilo, si bien es un logro, es poco para empezar, tampoco se vea como una pírrica victoria.
El marco histórico involucra al país y varias generaciones nacidos en violencia, de y para la violencia, provocada por el deseo de asaltar el poder. Farc y gobierno, en el medio una sociedad mayoritaria sometida desde la inequidad.
Ahora en un nuevo escenario ¿a quién echarle la culpa si las desgracias y las necesidades no se solucionan? Los gobiernos, siempre busca culpable que lo exima de sus compromisos, pero casi siempre esa búsqueda le desnuda su torpeza.
Habrá tiempo para definir si se aceptan a no las condiciones del pacto cuando se conozcan los contenidos y los acuerdos; y, todo el país defina en libertad, si las exigencias de la guerrilla y del mismo presidente Santos, que más que hacer sentir en humillación a una buena parte de la sociedad, han atentado conminándola a su voluntad so pena de sufrir el rigor de una guerra urbana. ¡Que torpeza!, incluso la de rectificar.
La firma del acuerdo debe estar acompañada de los correctivos que hagan pensar en el inicio del fin y no el fin del inicio, en legar confianza a los escépticos y respeto a quienes piensan diferente. Evitar ser el timorato que se abstiene por temor a errar, tampoco el pedante que se cree próximo a la infalibilidad. En el fondo todos somos ignorantes porque no hemos vivido lo que viene, claro algunos en su soberbia se niegan a entender y aprender porque no creen necesitarlo.
PUA: Revisé la palabra “torpe” en diccionario y entendí porque prefieren que les digan "malos", e incluso "perversos", antes que "torpes", que acepten el error o el desvío antes que la torpeza porque ésta incluye una descalificación humillante porque su condición, finalmente, no tiene remedio; cuanto más actúa, más la embarra y, sin embargo, sigue actuando.
