lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-08 05:49

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Ernesto Cabrera Tejada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 08 de 2016

Para un colombiano, no debería haber nada mejor que otro colombiano. Esa realidad  relegaría la intolerancia e implicaría criterio de unidad “uno para todos y todos para uno”-tradicional lema sueco y, del  D’artagñan de Dumas y sus tres mosqueteros-.  Todos ahora con base en la educación y la transformación cultural de departamentos, ciudades y campos; habitantes con el compromiso  en asistir en conjunto  a problemas y progresos

La marcación hombre a hombre ejercido a través de indistintos duelos, nos depositó en un cruel canibalismo. Esta reflexión nos describe a nosotros mismos más que como "individuos" sueltos, como parte de una empresa colectiva. ¿Somos lo uno o lo otro? ¿Qué nos liga a nuestros congéneres? ¿La condición de nacionales o  lazos  de afectividad?

Asistimos a una evidente y dolorosa realidad, la violencia como semilla cruel y generosa ha hecho su parte. El post conflicto o post acuerdo intentará con nuevas semillas pero tendrá que renovar los insumos. En la forma el presidente Santos recomendó hace meses, -refutar sí, pero, sin descalificar- en el fondo el asunto es mucho más complejo, pero ahora me convenzo que vale la pena intentarlo.

Cada acción del  gobierno local, debe ir estimada en beneficio de todos, ajustar programas a necesidades de país. Ello implica una decidida inclusión de todos, ausentados de intereses particulares pero sin perder la noción de liderar orientando de todas formas a quienes pudieran lucir poco interesados.

La justicia quizás la más relevante de las instituciones para el momento habrá de inducir sobre la dolorosa experiencia de los correctivos, una justicia también con función educativa que elimine repetir el intento con la esperanza de la impunidad y de paso minar la corrupción que quiebra la ley en su beneficio.

El escepticismo creciente es razonable; el pavoroso accionar de las Bacrim, lo gaseoso del ELN, la inflexibilidad de las Farc, carteles de todo y los diarios entuertos económicos y sociales que  involucran instituciones e individuos en surtidos delitos en detrimento del recurso nacional.  Pero es justo desde ese ambiguo panorama de donde debemos partir todos, sin negar la realidad, apostarle al cambio que necesitamos como sociedad.