Todo suma
Los 32 países que hacen parte de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), anunciarán en las próximas horas su pleno y total respaldo al proceso de paz que se adelanta en Colombia, un gesto fraterno y solidario que reafirma la importancia de nuestro país en la región y que de paso conmina a la guerrilla de las FARC a no torpedear la causa, pero sobre todo a no agotar esfuerzos en este anhelo mundial que se llama paz.
El anuncio lo hizo el propio presidente Juan Manuel Santos, quien estará presente en la Cumbre como ponente de iniciativas de paz y reconciliación, pero además como gestor de estrategias globales con miras a la reducción de la miseria, dos temas que están totalmente ligados. La pobreza extrema es el caldo de cultivo de la guerra. Sin igualdad no hay paz.
Esta es una de las mejores noticias para la paz de Colombia, pues desde siempre se ha tenido la certeza que todo lo que se negocie, acuerde y establezca en este proceso, debe contar con el beneplácito de los colombianos (de allí la idea del referendo) pero además de los vecinos, los países que de una u otra forma también han sentido los rigores de la violencia que durante más de 60 años ha afectado a Colombia.
“El apoyo de la comunidad internacional es importante, el que recibimos del Gobierno francés en estos últimos dos días ha sido importante, y de la Comunidad Europea, pero sobre todo el apoyo de la región es determinante para que este proceso ojalá termine con éxito”, afirmó el mandatario de los colombianos.
Es indudable la importancia que para el mundo tiene la paz de Colombia. América y el Caribe y varias naciones de Europa, han prometido recursos y hasta han pensado en recibir desmovilizados para brindarles capacitación y reintegrarlos a la vida civil, gestos loables y muy representativos que todos debemos valorar.
Esto que en buena hora está logrando el presidente Santos, debe ser el ejemplo para todos los colombianos, llámese políticos, empresarios y gente del común, pues por lógica todos debemos apoyar la iniciativa, subiéndonos al bus de la paz, recorriendo ese camino largo y tropezado que ya está próximo a llegar a su fin.
Imaginemos por un instante una Colombia sin guerrilla, sin secuestros, sin extorsión, un gobierno canalizando los millonarios recursos que hoy se gastan en la guerra a otros sectores como la educación, el desarrollo social y la vivienda. Como vemos la paz nos catapultaría al escaño del progreso, nos transformaría en un país de grandes oportunidades. Eso es lo que se necesita en un país donde el talento sobra y los recursos abundan.
Estamos cerca de alcanzar un hecho histórico, un acuerdo que ya el mundo empieza a ver con buenos ojos, entonces lo único que resta es seguir apoyando un proceso que es la solución a muchos de los problemas que hoy no nos dejan progresar.
