Todavía seguimos siendo pobres
Hemos tenido niveles prominentes de violencia y ritmos elevados de crecimiento económico durante algunos lustros.
Expertos académicos se preguntan sobre las causas que originan el estancamiento de los indicadores de pobreza extrema durante los últimos años, a pesar que nuestro departamento presenta un gran potencial de la dinámica productiva, que ha venido mejorando en algunos renglones de la economía regional. De acuerdo a los informes emanados del Departamento Nacional de Planeación, ubica al Huila en el deshonroso tercer lugar más pobre de Colombia, después del Chocó y la Guajira. Es muy triste que el accionar gubernamental en otrora, a pesar de las cuantiosas inversiones que se han realizado, aprovechando la bonanza de las regalías del petróleo, que, durante los últimos cuarenta años, superaron los cuatro billones de pesos. Pero desafortunadamente los periodos de desarrollo del de esta región, en su relación sistémica y dinámica de las dimensiones económica, política, cultural y ambiental no fueron eficazmente aprovechados para fortalecer los procesos de desarrollo que condujeran a mejorar las condiciones de vida de los huilenses. Hemos tenido niveles prominentes de violencia y ritmos elevados de crecimiento económico durante algunos lustros, pero no muestran analogías, al comparar la caída de los indicadores de homicidios y la recesión de algunas actividades económicas, con el desproporcionado déficit fiscal a nivel nacional, que está provocando un desmejoramiento de las transferencias a las regiones, a través del Sistema General de Participaciones, con sus consecuencias nefastas para el desarrollo social y el mejoramiento de la infraestructura productiva, la cobertura y una prestación eficiente de los servicios públicos.
Igualmente, la caída progresiva de los precios del petróleo y la centralización del sistema de regalías petroleras, han provocado en las regiones que se tengan menos recursos para atender las crecientes demandas sociales, que se ven reflejadas en la reiteradas jornadas de protestas, que están colocando en jaque, la consolidación de las instituciones democráticas, por el mal manejo y errada aplicación de los instrumentos de la política macroeconómica, que están empobreciendo progresivamente a toda la sociedad colombiana. En el Huila, a pesar que hemos padecido de una larga enfermedad holandesa, no ha sido posible mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y que haya servido de soporte para impulsar un desarrollo sostenido. En el debate que se presentó esta semana en la Honorable Asamblea del Huila sobre esta temática, se dieron a conocer por parte del Departamento Administrativo de Planeación, las estrategias que se están emprendiendo contra la lucha de la pobreza, incorporando las metas de cumplimiento local de los programas, el estudio y análisis de resultados, entre otros indicadores que deberán reflejar un mejoramiento dentro del ranking nacional, en la disminución de la pobreza extrema de los huilenses en los próximos años. Va a ser una lucha titánica, si el gobierno nacional, sigue pretendiendo disminuir los recursos a los entes territoriales, provocando la desfinanciación de los programas sociales que se adelantan.
