Todas las miradas a San Agustín
Yefer Yesid Vega Bobadilla
Si leemos detenidamente a los historiadores Delimiro Moreno y María Angélica Suaza de la Academia Huilense de Historia, tenemos que admitir que la real historia del Departamento del Huila se inicia en el territorio que hoy llamamos con alto aprecio San Agustín, Capital Arqueológica de Colombia. Esta es una verdad por dos razones, primero porque los primitivos asentamientos humanos que se documentan en la historia se dieron en estas latitudes, y segundo, porque fue la morada de unos antepasados que dejaron constancia de su alta espiritualidad artística en cada una de las estatuas que hoy día se conservan en esta zona del sur de nuestro departamento. San Agustín no ha dejado de ser un epicentro de interés para muchas personas, no solamente del departamento y del país, sino también de muchos intelectuales del mundo. Esto quiere decir que este municipio despierta un interés cualificado que obliga a que sus atractivos sean presentados en una forma altamente cualitativa. Por esta razón, los gobiernos deben preocuparse por dotar a esta región de unos elementos que contribuyan al empoderamiento de esta oferta turística para que haya una total satisfacción de los numerosos visitantes que aspiran descubrir ese mundo mágico que nos dejaron nuestros antepasados. Por eso, siempre se han exigido accesos, como la construcción de un buen aeropuerto en Pitalito, y el diseño de unas vías carreteables totalmente pavimentadas que conduzcan al turista con encantos a cada uno de los sitios arqueológicos y naturales, para que esta oferta no disminuya en lo más mínimo la calidad. La riqueza de San Agustín no solamente se debe mirar en los parajes arqueológicos y ecológicos que posee, sino en la exquisita sencillez de sus 32.898 moradores, pertenecientes a diferentes etnias, que han sido capaces de darle albergue a colombianos de otras regiones y de otros países, tanto de Europa como de Estados Unidos, que han logrado ubicarse allí para escapar de la estrechez humana que ofrece el exagerado desarrollo industrial y comercial de algunas ciudades del mundo civilizado. Teniendo en cuenta las riquezas arqueológicas, ecológicas y humanas de este municipio, la Unesco en 1995 lo declaró como Patrimonio de la Humanidad, lo cual significa que debemos dedicar nuestro empeño a consolidar esta oferta turística para que esta declaración cada día cobre más importancia para todas las comunidades del mundo. Además, la economía de este municipio, se viene incrementando con la agricultura y la ganadería, especialmente, con el cultivo de cafés especiales cultivados con técnicas ecológicas que le han dado un posicionamiento sobresaliente en la calidad de estos productos. Finalmente, en estos momentos de la historia regional, con un gobernador empeñado en mostrar un departamento modelo, como Carlos Julio González Villa, creemos que este proyecto debe cobrar mucha importancia dentro de sus planes de gobierno que deben ser coordinados con el distinguido economista, de grandes calidades humanas, Éver Bolaños Jojoa, que ganó la alcaldía de este municipio con más de 5.500 votos, que está empeñado en desarrollar programas que incrementen el turismo arqueológico y ecológico a su municipio, y que, naturalmente, debe invitarse a la nación para que invierta en estos proyectos muy rentables para la economía regional.
