lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-24 07:55

Tiranía, jamás, jamás!

Jorge Eliseo Cabrera Caicedo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 24 de 2016

La gran prensa destacó esta semana la no aprobación, por parte del congreso, del llamado Congresito, pero ha ignorado casi por completo el trámite y el texto del acto  Legislativo que le otorga al Presidente las más amplias facultades extraordinarias, de toda la historia, que lo convierten en un verdadero dictador, muy por encima de las leyes habilitantes a los presidentes de Venezuela Chávez y Maduro, pero de una manera más “sofisticada”, como lo llamó la Senadora Paloma Valencia en un reportaje radial que le concedió al ex Ministro Fernando Londoño en su programa La hora de la verdad.

En efecto, se le entrega todo el poder legislativo al Presidente, lo cual equivale a un cierre del Congreso, quien no podrá modificar las propuestas sino por mayoría calificada (dos terceras partes), pero para aprobar, será la mayoría simple (mitad mas uno) y se deberá votar el articulado en bloque, si o no.

El Presidente podrá expedir todos los decretos ley conducentes a “facilitar” los acuerdos de la Habana. El acuerdo que se llegare a firmar, hará parte integral de la Constitución Nacional. Es decir, la Constitución Colombiana va a ser reformada por los delegados de las FARC en la Habana. Son los nuevos legisladores de Colombia.

Los presupuestos de la nación de los próximos 20 años, van a estar amarrados a nutrir los fondos creados para el denominado post conflicto. El Congreso prácticamente perderá su competencia para discutir y aprobar el presupuesto nacional.

Es absurdo, por decir lo menos, que se le estén dando amplísimas facultades al Presidente Santos, quien solamente cuenta en la actualidad con la aceptación del 10% de la opinión pública. El Presidente Santos, podrá cambiar todo el orden jurídico del país, a su antojo, gracias a la benevolencia de la mal llamada Unidad Nacional, con la necesaria complicidad del Conservatismo, por la magia de la maldita mermelada económica y burocrática.

Se olvidó el conservatismo de uno de sus principios fundamentales: el respeto a la ley y a la Constitución. No le hace ningún honor al partido su comportamiento, cuyo himno proclama:

“El derecho es nuestro grito

De doctrina universal

Defendemos la Democracia

Tiranía, jamás, jamás”.

Adenda: Ojalá la Corte Suprema de Justicia, de alguna muestra de independencia frente a la elección del próximo Fiscal General.