sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-25 10:16

Tiempos difíciles

Julio Cesar Triana

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 25 de 2016

Durante la presente semana, se hicieron algunos anuncios, unos de la reserva federal de Estados Unidos, algunos otros, del Presidente saliente del Banco de la República de nuestro país. Los presagios no son los mejores, no solamente, por la llegada a Estados Unidos de Donald Trump, sino también porque luego de un año, los precios del petróleo no parecen mejorar, sino también porque las condiciones económicas internas del país, no parecen las mejores, lo que presagia, una crisis económica bastante difícil.

De otra parte, la aprobación de la polémicas reforma tributaria que incluye sectores nunca antes tocados, que paulatinamente empiezan a sentir los efectos colaterales de este tipo de medidas económicas,  y que como en la mayoría de los casos, no resulta  oportuna en momentos como los que vivimos en la actualidad.

A menos de ocho días de concluir el año 2016, hemos aguardado, por esperanzas fallidas, en cuanto a mejoramiento de precios del petróleo, del café e incluso de asignación de recursos para la atención del posconflicto, sin que hasta el momento dichas iniciativas se concreten en realidades tangibles.

Es preciso que ante esta realidad, los colombianos reflexionemos acerca del futuro próximo que queremos. Nuestro vecino país venezolano sigue restringiendo fronteras y ello no solo afecta nuestra economía, sino también la calidad de vida de los ciudadanos de frontera que ocupan buena parte del sector limítrofe del país.

Nuestra economía – agrodependiente-  sigue estancada en la inmortal esperanza de un futuro promisorio para un país que queramos o no, depende esencialmente de un campesinado y un campo dominado por políticas que con cada Gobierno cambia, sin mejores resultados.

De acuerdo con la tendencia que para América Latina ha proyectado el Banco Mundial, creceremos en no más del segundo digito, lo que nos obliga a poner los pies sobre la tierra y pensar que la tan anhelada paz no es un fin sino un propósito al que todos, incluidos quienes no hacemos parte del conflicto interno, debemos contribuir.

Justamente para ello debemos reconocer que estamos en tiempos difíciles y que la paz es un compromiso de todos, de quienes vivieron, pero también de quienes padecimos pasivamente, un conflicto que afectó a la totalidad de un país.