Terrorismo azota a Europa
Nuevamente Europa sufre un nuevo atentado terrorista, que provocó un hombre que conducía un camión blanco de 19 toneladas que venía cargado de fusiles y granadas que, durante un trayecto de dos kilómetros, atropelló y disparó de manera aleatoria a toda una multitud que se congregaba para celebrar en el Paseo de los Ingleses, ubicada en la avenida paralela a la Playa en Niza, la fiesta nacional del 14 de julio.
Hacia las 11 de la noche, la multitud que estaba disfrutando un concierto frente a un escenario, se vieron sorprendidos frente al Hotel Negresco de este hecho abominable, que enluta a 84 familias y que tiene a más de un centenar de heridos en los centros hospitalarios de Francia. Este ha sido un proceso sistemático del grupo terrorista Omsen que se ha ensañado de forma irracional contra la población francesa que ha venido siendo objeto de varios atentados suicidas, que ha generado centenares de muertes y lesionados.
La comunidad internacional ha condenado este hecho que pone en jaque la estabilidad y la seguridad de las naciones occidentales, por grupos extremistas vinculados y con nexos con el grupo terrorista Al Qaeda, que, desde el mes de enero de 2015, golpean el corazón de Europa a través de diversos atentados terroristas que están creando un estado de zozobra al interior de las familias y que empiezan afectar al sector turístico por el temor y pánico que están generando estos hechos violentos. El presidente francés, François Hollande, ha manifestado que “el país tiene que hacerse más fuerte que los que quieren hacerle daño y hemos dado un buen ejemplo por la unidad y la cohesión”. Hizo un llamado a la unidad nacional contra los violentos y hemos dado un buen ejemplo al mundo por la unidad y la cohesión”.
La principal pretensión del terrorismo es la afectación del ámbito psicológico de la sociedad, principalmente infundiendo terror. Este tipo de efectos, pese a la dificultad que pueda suponer su valoración, no deben ser postergados a niveles de análisis marginales. Se trata de una guerra psicológica, tanto racional como irracional que tiene por objetivo la extensión del miedo. Esto es lo que ha sucedido con todos los actos demenciales que se han presentado en el mundo y especialmente en Colombia, donde hemos venido sufriendo desde hace más de cinco décadas este flagelo. De aquí se desprende la importancia de los resultados esperados de los diálogos de paz que se adelantan con el grupo insurgente de las Farc en la Habana, que se busca encontrar la armonía y la convivencia anhelada de todo el pueblo colombiano.
