domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-22 09:41

Temas vedados de la Habana

Amadeo González Triviño

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 22 de 2016

Cuando se propuso por el gobierno nacional la pregunta al plebiscito y se habló en esta columna sobre la posibilidad de renegociar los Acuerdos de la Habana, dejamos planteado el tema de la incertidumbre que ahora nos acosa, por cuanto, si el eje temático de dichas negociaciones tenía que ver con varios capítulos, una sola pregunta sobre el deseo de paz, no era suficiente para poder escudriñar la posibilidad de apoyo ciudadano a uno u otro tema de los acordados.

Ahora estamos en la sin salida. Quienes se pregonan abanderados del NO, quieren poner sus condiciones y dicen todo cuanto se les ocurre, en torno a la forma de renegociar dichos temas, y a su vez, el gobierno se planta con una posición, primero de receptividad porque le toca, y luego de rechazo para aclarar que existen inamovibles y que por consiguiente hay temas vedados para la renegociación.

Estos hechos y estas consecuencias por querer andar a las carreras es lo que ha precipitado toda esta incertidumbre, que ha de radicalizarse cuando se comienza a plantear que es imposible dejar uno u otro tema de los acuerdos, ya que éstos en su integridad fueron votados negativamente por el pueblo colombiano, y ello no es así. Pero ha de tenerse en cuenta, que quien negocia es el que pone las condiciones y que la otra parte, solo alcanza a establecer logros o prerrogativas, sobre las cuales en últimas, ha de sacar provecho.

Desafortunadamente no todo lo que peticionan los opositores a los acuerdos, puede ser objeto de tratamiento en dichas negociaciones, ya que quien está legítimamente instituido y facultado para otorgar beneficios o conceder prórrogas o dádivas a los alzados en armas, es sin lugar a dudas, el gobierno nacional y no los opositores al mismo.  Por lo tanto, esta encrucijada ha de resolverse lo más pronto con otros planteamientos, ya que no se debe repetir el error de suscribir los acuerdos para luego votarlos y anularlos como se advierte, sino que deben ser aprobados una vez, hayan sido ratificados por el pueblo colombiano.

El tema de la Justicia transicional que parece uno de los temas en discusión, no puede ser objeto de debate nuevamente ya que históricamente se ha establecido que es un mecanismo idóneo para el sometimiento de quienes hicieron parte de dicha confrontación, y es esa forma de justicia, la que a su vez, debe procurar ejercer los controles y los mecanismos para que efectivamente se llegue a la verdad en la memoria histórica que se pretende recuperar.

En medio de toda esta situación, es interesante además la forma como todos los pregoneros del no, esperan pescar en río revuelto, se consideran los gestores del gran fracaso de paz del dos de octubre, y la verdad sea dicha, que tal como lo aseveremos y lo reiteramos, el gran fracaso de este evento de la democracia, es fruto de la corrupción que se cocina dentro de los grupos políticos que hacen unidad de gobierno y que bajo la premisa de su “precario” apoyo a la gestión del Presidente, viven de la mermelada y de la cuota burocrática que se enriquece día a día.

Y si a todo esto se suma el proyecto de reforma tributaria que se acaba de plantearle al país, no me explico cómo el Gobierno Nacional, pretende alcanzar a la vez dos puntos álgidos en la política pública, como lo es, ratificar un ACUERDO YA, mientras que por el otro lado, ha de generar mecanismos impositivos que han de afectar la economía doméstica y a los asalariados, y aumentar el precio de la gasolina entre otros, como fenómenos circundantes en la recuperación de recursos para el sostenimiento de la burocracia y de las cuotas de poder que debe mantener para tener estabilidad política en su interior. Amanecerá y veremos cuál es la paz que se da primero o la violencia que haya de radicalizarse con otras formas o manifestaciones propias a las que ya estamos acostumbrados en éste país de las mil esperanzas.