viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-05-14 10:46

Tantas preguntas que se nos vienen

Jaime Salazar Díaz

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 14 de 2017

¿ Porqué no cae Maduro? (Plinio Apuleyo, El Tiempo, viernes pasado)  ¿ La “ley de tierras” en qué consiste? (Yamid Amat, El Tiempo, ayer domingo) ¿Las recientes conversaciones en Cuba de  las Farc y  los ELN, con la asesoría de Iván Cepeda…..qué temas incluyen? ¿Protege  Maduro o miembros de su régimen a los jefes Elenos que siguen narcotraficando,  secuestrando y asesinando cerca de la frontera – entre otros a miembros de las Farc-?  En principio, todas las posibles respuestas parecen estar imbricadas. Y nacen de  raíces marxistas que vienen de la Alemania comunista de 1.950, cuando creada la República Democrática por los soviéticos, iniciaron un “servicio de información” que sobrepasaba las fronteras. Con el tiempo los Castro lo aplicaron en Cuba para multiplicar su “revolución” en toda Latinoamérica. Algunos países no se dejaron y combatieron con éxito  y a tiempo esta subyacente contaminación desastrosa, pero otros, entre ellos Colombia, Venezuela, Ecuador (la Gran Colombia del sueño de Bolívar) Bolivia y Nicaragua, débiles y confusos en sus instituciones, mordieron el anzuelo, cayeron en la trampa y han sufrido un calvario de revuelta social contaminada, ahora sí en materia grave, con el  consumo  mundial de las drogas estupefacientes. La producción, comercio y distribución de estas drogas depende de organizaciones mafiosas en donde las ganancias son inmensas, la ley es la metralla y las desobediencias se pagan con la muerte. Las consideraciones políticas aquí no cuentan o se subordinan a las utilidades. Este confuso  panorama de intromisiones impide dilucidar caminos de recomposición social. ¿Qué hace Colombia resolviendo sus problemas internos con asesorías y “garantes” extranjeros que protegen en las áreas fronterizas a los narcotraficantes disfrazados de “insurgentes”?  ¿Qué hace Venezuela resolviendo con valor su dramática escasez de comida y medicinas si desde Cuba la camarilla dominante le ordena a Maduro, para beneficio propio, que no ceda en su desacreditado “Socialismo del Siglo XXI”? ¿Qué hacemos los colombianos expectantes de unos acuerdos con la guerrilla –Santos-Timoshenko ?- que no se concretan aún y siguen discutiéndose en el Colón, otras veces en la Habana, ahora en el Congreso, vía ordinaria o vía “fast-track”, o se lanzan “al alimón” –como el capote del torero- para ver a quién le toca lidiarlo, las trascendentales leyes de tierras que pueden definir el futuro de la patria? Mientras tanto el Presidente Santos, que nos metió por vanidad en este embrollo, sigue persiguiendo medallas y calificaciones en el exterior. Y no viene a Colombia –o estará escondido en Palacio craneándose nuevos trinos contra Uribe- para que se entere que los Comandantes de la guerrilla han estado en el Congreso comenzando a legislar sin haber entregado las armas –las que dicen tener y las que dice el ejército que esconden, confirmadas por Timo, que están encaletadas- y que todo suena hueco como la promesa esculpida en piedra que no habría mas impuestos. ¿Tendrán razón quienes trinan que el objetivo final de estos marxistas tropicales, dejados de la historia, con algunas asesorías  españolas de frustrados camaradas, nos quieren recetar a la fuerza de los pupitrazos los amargos y vencidos remedios del Socialismo del siglo XXI? No están ni tibios, me decía una alentada señora en un desfile de camisetas blancas hace unas semanas. ¡ ni se lo sueñen!