viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-03 07:05

También estamos contaminando

Pero la realidad descrita anteriormente, contrasta con la verdadera realidad que están viviendo nuestros compatriotas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 03 de 2017

La decisión unilateral de los Estados Unidos de retirarse del Pacto de la Biodiversidad de Paris, ha generado diversas reacciones en todos los 195 países que lo conforman y que solo 147 lo han suscrito hasta la fecha. Colombia lamentó el retiro de esta nación, del Acuerdo que busca frenar la emisión de gases a la atmósfera, con el objetivo de prevenir un mayor calentamiento del planeta en las próximas décadas. Esta medida gubernamental del gobierno estadounidense, puede provocar efectos colaterales al medio ambiente de nuestro país. Por tal razón el gobierno nacional, lamentó mucho la medida adoptada por el presidenteDonald Trump y pidió a la Cámara de Representantes acelerar la aprobación de la Ley, para que Colombia pueda ratificar su compromiso con el Acuerdo. Tradicionalmente ha venido manteniendo su respaldo a todas estas iniciativas, que buscan proteger al planeta frente al cambio climático. Recordemos que cualquier alteración que se produzca en los glaciares, puede generar efectos catastróficos, por la alta vulnerabilidad en las zonas costeras de los dos océanos que poseemos. Además, el cambio brusco en la intensidad de las lluvias, ya se está viendo reflejado en algunas regiones de nuestro territorio y los altos niveles de sequía en ciertas épocas del año, que afectan la dinámica productiva del país y el bienestar de las familias colombianas.  

Pero la realidad descrita anteriormente, contrasta con la verdadera realidad que están viviendo nuestros compatriotas. La negligencia administrativa de algunas entidades para desarrollar grandes obras de infraestructura, tendientes a mitigar los niveles de contaminación de los recursos hídricos. El río Magdalena desde que nace en el departamento del Huila y desemboca en Bocas de Ceniza al Océano Atlántico, junto con sus afluentes, se han convertido en las principales cloacas sanitarias, porque recogen todas las aguas servidas de los municipios, que están aumentando las cargas tóxicas, destruyendo las especies pesqueras y contaminando con agentes químicos, el recurso hídrico, que en la mayoría de los casos, son las encargadas de suministrar este precioso líquido, a los acueductos municipales, con la consecuente afectación a la salud de las comunidades que consumen esta agua. Igualmente, en épocas de verano, empiezan a proliferar los incendios forestales con sus devastadores efectos a los ecosistemas y al calentamiento del planeta. Paralelamente, los proyectos mineros autorizados o no por parte de la Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), están desestabilizando los suelos y aportando ingredientes tóxicos a los recursos naturales. Además, las malas prácticas agrícolas en laderas de alta pendiente y la progresiva deforestación, son entre otros, factores detonantes que contribuyen a este fenómeno climático, que nos obliga a repensar sobre la adopción de políticas públicas agresivas, que conduzcan a frenar esta cultura de la autodestrucción, que tenemos arraigada en cada una de nuestras actuaciones cotidianas.