viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-29 09:52

Sumergidos en misericordia divina (I)

Cómo nos complace ver fotografías que nos muestren diversas facetas del rostro de nuestra madre, lo cual nos ocurre, también, ante la variedad de imágenes que difunden la devoción a la Madre del Cielo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 29 de 2014

Ver desde este valle de lágrimas el rostro de Dios es justo anhelo que llevó al Apóstol Felipe a decirle a Jesús: “¡Muéstranos al Padre, y nos basta¡” (Jn. 13,8). El Maestro, le responde: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Según esta respuesta Jesús, Hijo de Dios hecho hombre, de bondad y misericordia infinitas, es el rostro de Padre que contempló María y José, y los pastorcitos de Belén, y los privilegiados discípulos que lo vieron y oyeron sus palabras, antes y después de su resurrección. 

         El rostro de Yahve, “el que soy” (Ex. 3,14), el Dios de Abraham y  los Patriarcas, no, fue visto por Moisés sino solo escucho su voz desde una zarza ardiente, y temía ver este escogido ese rostro adorable (Ex. 3,6). Pero ya Dios, hecho hombre, fue familiarmente visto por sus contemporáneos, y El mismo se presentó como rostro del Padre, y manifestación salvifica no solo de un Dios existente, “el que soy” sino de algo más de su esencia divina”, “Dios amor”,  (I Jn. 4,8).

         Acercarnos a ese verdadero rostro divino, bajo esas dos preciosas realidades “amor y misericordia”, fue tarea constante de ese gran Pontífice Juan Pablo II. En el tercer año de su pontificado (30-11.80),  presenta el Papa a Jesucristo como expresión del infinito amor del Padre en su preciosa Encíclica a “Dios rico en misericordia”.       En esa línea de inmensa devoción a la misericordia divina, fue llevado Juan Pablo II por algo conocido, desde su infancia y fue el mensaje del mismo Corazón del Redentor entregado a la humilde y piadoras novicia Faustina Kowalska en Cracovia (22-02-31), algo reconocido como autentico por la Iglesia, nueva expresión celeste de complacencia por la devoción impulsada desde Paray Le Monial por sus revelaciones  a Santa Margarita María de Alacoque (16            75). Llegando al pontificado Karol Wojtyla llevá a los altares a aquella privilegiada vidente, e impulsa la devoción a esa realidad magnífica de la misericordia divina con la mencionada Encíclica. (Continuará).

 

*Presidente del Tribunal Ecco Nal.

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