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Opinión/ Creado el: 2015-03-28 08:24

Somos una sociedad errática

Por Álvaro Hernando Cardona González

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 28 de 2015

Una joven mujer en Cali puso en venta por un portal de internet a su hijo que estaba por nacer.

Es por supuesto una noticia escabrosa, como el hecho de que ya había recibo llamadas de varias partes de Colombia interesados por hacer “negocio”.

Sin embargo aún mucho más execrable, repugnante e inaudito es que esta muchacha de tan solo 27 años, que se había trasladado sola desde el departamento del Chocó hacía dos años, ya tenía dos hijos de 7 y 10 años y apenas recién llegada del Chocó volvió y aceptó quedar embarazada pese a estar sin pareja.

En otra ocasión habíamos dicho que es aceptable hasta cierto grado que una mujer le diga a la sociedad que quedó embarazada por ignorancia y solicite ayuda solidaria. Pero una vez conoce las consecuencias de sus actos, es inaceptable que siga sosteniendo lo mismo y trayendo hijos a sufrir, pasar necesidades y hasta maltratos exigiendo además que la sociedad toda asuma costos y consecuencias ajenas.

Lo que hace grave el delito de querer vender a su hijo de esta mujer, es que conocía la consecuencia de sus decisiones, las asumió y quiso dejar en otros la solución. Y nada menos, la de mantener, educar y dar oportunidades a carne y sangre propias.

La sociedad que hace parte del Estado debería levantarse de diversas maneras (por ejemplo, en marchas de protesta y presión, que serían mucho más útiles que las que se hacían para solicitar la liberación de secuestrados o la de “exigir” la paz) para presionar por una corrección del errático camino que seguimos al enfrentar ciertos problemas. Aquí todavía se cree que quitarle al Congreso la escogencia de magistrados y cedérsela al Presidente soluciona la corrupción o los clarísimos problemas de justicia; que la cárcel re-socializa a los presos y que por eso a un violador hay que liberarlo sin restricciones; que es cierto que como dice la Constitución, se da prevalencia a lo sustancial sobre lo procedimental; que la pobreza es causa de la violencia organizada; o que los médicos y las instituciones no pueden ligar a una mujer de menos de 20 años con tres o más hijos. Incluso en este país, como ya lo hemos denunciado, no se puede ligar a una niña con enfermedad mental ni con la aquiescencia de sus padres cuando la sociedad voltea la cara frente al sufrimiento diario y constante de estos.

Aquí damos limosnas como propinas; aplaudimos la pobreza y mucho más cuando esta es causa adrede de quien dice serlo (súbase a un bus). Por eso es un negocio sórdido que crece, cada vez es más gravoso y sin contraprestación.

Constituimos una sociedad errática. Y tal vez lo peor es que lo sabemos y no hacemos nada por corregirla con el simple sentido común…el menos común de los sentidos.

 ahc86@hotmail.com