domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-05-26 09:51

Sobre qué escribir

Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 26 de 2016

Parece hasta ridículo que un país donde se produce tanta noticia, uno se plantee sobre qué escribir. Por lo menos para qué escribir algo importante, positivo, que construya. Escribir sobre la paz; ya se ha dicho mucho desde diferentes ángulos y diversas percepciones. Escribir sobre el enfrentamiento Uribe-Santos es volver sobre una cacareada alharaca politiquera que nada aporta a la convivencia, más si llegan insultos de un lado o del otro con radicalismo pertinaz, porque la avalancha del sectarismo parece arrollar todo a su paso: para unos nada de lo que haga Santos es bueno; para otros, nada de lo que diga Uribe es inteligente, mientras tanto esa discusión absorbe toda la política que atiza con maestría de hornero el Procurador.

Para qué escribir sobre fútbol si los detalles del juego nos los pintan con el alarido de un desesperado, Gooooooool es la expresión que obnubila, que lleva a los fanáticos a desmanes así se produzca en favor o en contra. Este país no resiste una emoción, no resiste una celebración porque quienes pagan el plato de la locura de los hinchas, muchas veces, son desprevenidos transeúntes que por casualidad se encuentran con las hordas de la locura. Por lo demás, el fútbol, un deporte hermoso, una práctica sana que emociona por sus estrategias y dotes individuales de quienes lo practican y lo viven, se ha convertido en la mejor manera de ocultar las miserias y las dificultades de la gente, la mejor manera de desviar la atención de quienes padecen este mundo injusto que quiere tapar sus desigualdades llenándonos de frivolidad.

Para qué escribir sobre el robo de los alimentos de los niños, sobre las obras inconclusas de la infraestructura, sobre la desviación de los recursos públicos a las arcas particulares si la gente piensa que quien tiene el poder debe aprovecharlo “su cuarto de hora”, la Virgen se aparece una sola vez; así vayan a la cárcel, cuando salgan, van a disfrutar las mieles de sus corrupciones. Señalar a los corruptos es tan peligroso como denunciar a los narcos, a lo mejor el único premio es un balazo en la frente, y después nadie sabe quién lo mató ni por qué lo mataron. Éste país está lleno de mártires, imposible decir nombres porque la lista se hace interminable.

Para qué escribir sobre arte si la tecnocracia nos ha quitado la posibilidad de asombrarnos, si hemos perdido la memoria por los dardos de la intrascendencia, una noticia cruel sucede a otra, construir no es noticia, son los muertos que se suceden como moscas, que se olvidan al vuelo cuando se agita el periódico. Si hemos enterrado la poesía, los versos de los poetas no nos significan nada porque la hemos matado, hemos matado la sensibilidad y las emociones, saturados como estamos de tantas desgracias, de tantos ruidos que ensordecen el corazón y el alma que parece no tenemos. Si la literatura es un embeleco, si los clásicos son la pesadez de los inoficiosos, si la música es el sentido de lo chabacano, el canto de lo periférico para qué seguir escribiendo, pero tenemos que hacerlo.