viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-27 08:57

Sin perdón no habrá paz

La polémica nacional de esta semana se ha centrado en la inminente libertad de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye, el confeso autor de 300 crímenes y el coautor de por lo menos 3000 casos más, quien fungió en los años 80 como ‘jefe de sicarios’ del extinto narcotraficante Pablo Escobar Gaviria.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 27 de 2014

Al respecto se han escuchado muchas voces, algunas autorizadas como las de las víctimas, y otras que analizan el caso desde lo jurídico y hasta lo moral.

En primera instancia habría que recordar que alias Popeye lleva 24 años tras las rejas y que esa fue la condena impuesta por un juez de la República, en derecho, -nadie ha demostrado lo contrario- pues para la época era ésta la más alta pena que se podía imponer  un infractor de la ley.

Si Popeye hubiera cometido esos crímenes 15 años después, su pena no hubiese sido de 24 sino de 60 años. Pero además él se acogió a los beneficios de rebaja de pena (trabajo y estudio), los que al final se convierten en la base del proceso de resocialización del detenido.

Ninguna pena será suficiente si es analizada por las víctimas, en el entendido que nada podrá equiparse con el dolor de perder a un ser querido a manos de un sicario como lo fue Jhon Jairo Velásquez Vásquez.

Pero también debemos entender que sin perdón jamás habrá paz. Un ejemplo de esto no lo están dando los hijos del inmolado líder Luis Carlos Galán Sarmiento, asesinado el 18 de agosto de 1989 por las mafias del narcotráfico, de las que hacia parte alias Popeye.

Juan Manuel, Claudio y Carlos Fernando, aseguran que alias Popeye, merece una segunda oportunidad.

"En muchos procesos Popeye ha contribuido a que la justicia avance y me parece que en ese caso se merece una segunda oportunidad de la sociedad. Pues yo como víctima se la daría", aseguró el mayor de los hermanos y senador liberal Juan Manuel.

"Las heridas han sanado parcialmente. Todavía sentimos que en el caso nuestro, como víctimas, no sabemos toda la verdad. Tenemos indicios, siempre los hemos tenido, pero creemos que hay una parte de ese rompecabezas que no se ha armado completamente", señaló Carlos Fernando, actual concejal de Bogotá.

"Si queremos saber la verdad tenemos que estar dispuestos a oír y a creerles cuando estén los elementos que puedan verificar lo que realmente sucedió", indicó Claudio, el menor de los hermanos y director de Justicia, Seguridad y Gobierno del DNP.

Como vemos hay una actitud coherente de parte de los hermanos galán, víctimas de Popeye, de ese mismo matón que reconoce haber matado (con sus propias manos) a cerca de 300 personas y haber participado y coordinado unos 3000 homicidios más.

Este es un verdadero ejemplo de perdón y de reconciliación, una actitud que debe generalizarse en estos momentos en que estamos cerca de un acuerdo de paz con el grupo que más muertes y desolación ha dejado en Colombia en los últimos 50 años.

Sin perdón no habrá paz, eso está más que demostrado.