viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-10-24 08:57

Sin identidad

Orlando Pardo, investigador, director de maestrías de la UIS y recién llegado de Bulgaria, donde aplicó conceptos de semiología con Umberto Eco.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 24 de 2014

Eco ausente últimamente es tan lucido como prolífico y está lleno de identidad, como el buen vino que bebimos en el recuerdo nostálgico de una madre.

Un lustro atrás un largo corredor me llevó por una de las viejas edificaciones de la Universidad de Bolonia, grandes ventanales y un arco enorme al ingreso del Instituto de Estudios de la Comunicación, al fondo la oficina de Eco, unos sillones antiguos, muchos papeles al modesto escritorio y  paredes forradas de libros, en un rincón los de Tomás de Aquino, desde el umbral de la puerta  sólo se  permite observancia a través de una abertura de lo que fue una antigua chapa de seguridad. Salía identidad por allí, Eco estaba de vacaciones pero su presencia era notable.

Fue emocionante, un momento inesperado, fuimos a conocer Bolonia y su histórica universidad, nunca pensamos en Eco, sin embargo allí apareció, estaba su identidad,  en cada papel de su oficina, en cada pasillo de la universidad en cada calle de Bolonia, y en cada visitante, Eco hizo identidad aquel verano.

¿Y nosotros que hemos? El conflicto de terror y corrupción ha extraído la identidad a miles de personas con su verdad escondida,  hijos que jamás conocieron padres, muertos, desaparecidos, castas de violencia educadas en sus propias condiciones hoy pudieran enfrentar una vida feliz pese a que deviene de otro hecho más desgraciado, pero deben encontrar su identidad.

El perdón abre  la busca de esa  identidad,  ahora los nietos quieren saber de sus abuelos,  necesitan una familia a la que van a tener que aprender a querer. La verdad no lastima ni mata, lastima y mata la mentira.   

Sólo el servicio, sin límite, sin temor, redime identidad  desde el  hacer y el ser, una identidad que le atribuye reconocimiento e influye, una identidad que inunde su entorno y pudiera ser tan grande como la de Eco aquel verano en la que  no importó su presencia física para sentir como el aroma de sus cigarros que estuvo allí fascinando con su dialéctica en los imaginarios que recorrimos y que recién ahora Orlando compartió personalmente en  Bulgaria.