sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-10-29 10:36

Sin carga ideológica y política

Julio Cesar Triana Quintero

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 29 de 2016

Resultan alentadoras las declaraciones del recién elegido Procurador General de la Nación, quien ha dejado claro que “se mantendrá alejado de fanatismo y exageraciones y que llegó a unir y no a dividir”.

Quien mejor para hacer cumplir y respetar nuestra Carta Política de 1991, que el propio FERNANDO CARRILLO, quien fuera el principal promotor e impulsor de la séptima papeleta que terminó por dar vida a la Asamblea Nacional Constituyente.

No hay duda que los tres (3) aspirantes a la Procuraduría contaban con enormes calidades y méritos, pero en un momento de profundos desacuerdos, en los que apremian los consensos y la unidad, la elección casi unánime del jueves fue tal vez la más acertada para evitar más polarizaciones y divisiones en el ambiente político del país.

La lucha contra la corrupción y la defensa y garantía de la moralidad pública son la esencia del Ministerio Publico, pero esta labor se debe adelantar con imparcialidad, sin ningún sesgo político y ninguna carga ideológica. En este país se reclama firmeza y contundencia al momento de resolver conductas impropias de quienes ejercen funciones públicas y así debe ser, lo que de entrada exige que quien tome decisiones de tal magnitud lo haga bajo el imperio de la ley y no de las pasiones.

Es realmente un alivio escuchar, luego de casi ocho (8) años, a un Procurador General de la Nación sosegado, inclusivo y tolerante que se afianzara su labor en el ordenamiento jurídico, antes que posturas personales, las que tanto daño le han hecho a la democracia y a una institución que siendo de tan particular existencia, tiene también el deber de velar por la realización de los Derechos de los ciudadanos.

Toda la tempestad que se ha generado en el último mes por razón de los acuerdos de paz, su desaprobación, los tires y aflojes con el ELN y el atribulado panorama político que ya se empieza agitar, debe ser menguado por funcionaros de los más altos niveles del Estado, que sin inmiscuirse en esos vaivenes de la política, garanticen un ejercicio funcional e institucional sin tendencia, sin sesgos y sobre todo, sin los ya conocidos fanatismos que tanto daño le han hecho a nuestra sociedad y a toda la humanidad.