jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-03-18 06:39

Si la sal se corrompe

Por Froilán Casas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 18 de 2015

El libro Santo nos dice que si la sal se vuelve insípida, ¿con que se salarán los alimentos? ¡Qué mensaje tan claro! Uno de los componentes básicos del desarrollo de los pueblos es la honestidad, la trasparencia. Una sociedad corrompida  nunca saldrá del subdesarrollo. El mejor caldo de cultivo para llegar a un populismo o a una dictadura, es la corrupción de la clase dirigente. ¿Por qué se le pide tanto a la cabeza? Porque debe marcar el derrotero de la sociedad. Todos debemos ser honestos, pero más honestos deben ser quienes nos dirigen. La cabeza marca la pauta, para bien o para mal. He ahí la enorme responsabilidad de quienes han sido puestos para dirigir. El libro Santo nos dice, igualmente, que a quien mucho se la ha dado, mucho se le exigirá. El juicio de Dios no será igual, a cada quien se le pedirá cuenta de la administración de acuerdo con las responsabilidades que se le han asignado.

La ONG Transparencia Internacional calificó a Colombia dentro de un universo de 160 países, como el país número 94 como índice de corrupción. Esta calificación corresponde al año 2014. Los países menos corruptos son: Dinamarca con 1; seguido de Nueva Zelandia con 3; Noruega, 3; Finlandia, 3. El país más corrupto del mundo, según la misma fuente, es Somalia con una corrupción de 160 puntos sobre 160. Es decir, total corrupción. Los países más corruptos de América Latina, según la misma fuente, son: Paraguay y Venezuela. Venezuela 154 puntos, mientras que Paraguay tiene 150 puntos. No podemos consolarnos con decir que no ocupamos los últimos lugares. Pero sí, Colombia, lastimosamente es uno de los países más corruptos del mundo. ¡Qué vergüenza! Y seguimos hablando de paz. Paz sin justicia no es paz. La mayor causa de la pobreza en Colombia es la corrupción. La corrupción no sólo se da en el sector público, también se da en el sector privado. En el imaginario cultural, va haciendo carrera que se debe aprovechar el cuarto de hora. El cinismo ha llegado al colmo de afirmar: robe, pero no robe tanto. Algún político decía: deben bajarse los límites de la corrupción. El colectivo social decía en alguna campaña política: delincuente o no delincuente NN presidente. ¡Qué descaro! Con un país así, nunca saldremos de la miseria económica y social. Si seguimos afirmando que el vivo vive del bobo, ¿cuál es la moral pública que pregonamos? Cada vez se descubren ollas podridas. ¡Qué horror!

En nuestro Estado “Individual” de Derecho -ahora se habla solo de los derechos individuales-, los entes más transparentes deben ser los Órganos de Control Público, a saber: Contraloría, Procuraduría, Fiscalía y Defensoría del Pueblo. Estas instituciones en una sana democracia deben ser independientes de las tres ramas del Poder Público. Pues se trata de controlar a todo el sector público, incluyendo la rama judicial del Poder. Mientras no haya una independencia, habrá fallos amañados y de conveniencia.  En el estado actual de cosas: ¿quién tiene la suficiente autonomía para presentar una reforma constitucional?, ¿quién le pone el cascabel al gato? El que se mete de redentor, muere crucificado.

*Froilán, obispo de Neiva