sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-01-25 08:31

Ser cristiano

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | enero 25 de 2017

Todo cristiano es religioso pero no todo religioso es cristiano. Hay muchos “cristianos” que han hecho de Jesucristo un artículo comercial. Acomodan a Jesús, a quien no conocen, a su propio esquema de vida. Hacen de Jesús, un idiota útil a sus caprichos. Como diría Voltaire: “Dios ha creado al hombre a su imagen y semejanza y, el hombre le ha pagado con la misma moneda”. Hay muchas creencias religiosas en nuestra cultura, que son una desfiguración del Evangelio; bautizan una cantidad de supersticiones y hechicerías y le se atreven a darles nombres cristianos. El verdadero cristiano es el que tiene a Cristo como el referente de su conducta; es decir, cuando traduce en su vida diaria el Evangelio de Jesús. Hay muchos “cristianos” que invocan el nombre de Jesús y a la par viven al margen de lo que Él enseñó. Ahí es cuando tiene razón Marx: le religión es el opio del pueblo. Un Jesús sin incidencia en la vida pública, un Jesús de sacristía, un Jesús de invernadero, un Jesús de recintos privados, de gritos y caídas esquizofrénicas, es un buen placebo que adormece las conciencias: es un Jesús del que peca y reza empata. Es un Jesús de los predicadores comerciales y coreográficos que tocan el corazón y luego tocan el bolsillo; es un Jesús de simonía, es decir, comprado con frases paranoicas y compulsivas. ¡Qué hermoso es el Evangelio y cómo lo hemos tergiversado buscando nuestros propios intereses! El Jesús de muchos “cristianos” es del que se hace publicidad y se atrae por proselitismo y no por atracción. El verdadero Jesús es el que impacta por el modo de vida, por la conducta. No me enseñe con sus prédicas a Jesús, muéstremelo en su conducta. El mayor símbolo religioso es el Evangelio encarnado; es el predicado por la conducta de los cristianos. Jesús nos dijo que los no cristianos nos conocerían no por lo que enseñamos, sino por el ejemplo de vida: “En esto conocerán que ustedes son discípulos míos, si ustedes se aman”. Obras son amores y no buenas razones. Hay muchos libros que hablan de Jesús, hacen falta hombres que lo muestren con su vida. No hay cosa más fastidiosa que los fanatismos: personas que se aparecen en buses, mercados, calles, avenidas, parques gritando a todos los vientos un Jesús que no viven, ni conocen. Son aquellos que oyen cantar el gallo pero no saben dónde. No hay cosa más molesta que me quiten la tranquilidad y el goce de un parque, de una conversación, que los vendedores de Jesús con sus libros y rezos obsesivos. La fe no se impone, la fe se propone. Alguna vez, mientras yo estaba dormitando en el auto, a la sombra de un árbol en un hermoso jardín público, me despierta un vendedor de Jesús a “enseñarme” sus trilladas frases, recitadas sin criterio, sin sentido crítico, diciéndome: “Vengo a traerle un regalo, le traigo a Jesús”. Excúsenme la respuesta que di: soy ateo, no creo en nada. Me dije, ¿para qué discutir con personas fanáticas, para qué gastar pólvora en gallinazo? Hay que buscar otros escenarios.

+ Froilán, obispo de Neiva