miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-09-28 08:05

Será peor

Marco Fidel Yukumá

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 28 de 2015

En esta esquina

La reubicación de más de 80.000 afiliados de la fracasada Caprecom del Huila en diferentes EPS de la región es una decisión que ni siquiera constituye un paño de agua tibia. Todas estas familias se quedan literalmente sin servicio de salud, porque todas las EPS que operan en el Huila si no están iguales, están peores que Caprecom.

No conozco una EPS en el Huila cuyos afiliados no hayan padecido los muy comunes paseos de la muerte, la ya normal desatención y desidia de los funcionarios que no les importa un pito la suerte de sus afiliados, que no les importa un pito el dolor humano de los niños, los ancianos y las mujeres indefensas que llegan al borde de la muerte a las salas de urgencia, agobiadas por el dolor, la angustia y todos los sentimientos que se conjugan en una persona que llega a su EPS con la esperanza del alivio, y allí les cierran la puerta en la cara con todo el cinismo.

Lo que está pasando en el Huila con las EPS, es muy grave y no se le ve posibilidades de arreglo por ningún lado. En otras regiones del país como en el antiguo Eje Cafetero, las autoridades se han amarrado los pantalones, y aunque el tema de la mala calidad de la salud es un problema nacional, le han salido al paso a estas instituciones desvergonzadas, y la están obligando a cumplir. Han hecho una especie de frente común, liderado por gobernadores, alcaldes y secretarios de salud y están obligando a las EPS a que cumplan, que se olviden que la salud es un negocio con el que solo estas entidades ganan, quedándose descaradamente con la plata de los afiliados.

En el Huila todos los días hay entre una y tres víctimas del inhumano servicio que prestan las EPS, y no pasa nada. La mujer y los niños son diariamente objeto de abusos que cometen las EPS y a nadie se le ocurre salir en su defensa. Ni siquiera a los funcionarios de la agencia regional de la Superintendencia de salud que se abrió hace algunos meses,  y que aparece una institución decorativa y ejemplo de burocracia y negligencia. Los usuarios de las EPS en el Huila no creen en esta entidad, porque no hace nada por ellos, quienes han intentado recurrir allí en busca de ayuda salen decepcionados. La entidad actúa más como defensora de las EPS, que de los afiliados que padecen los excesos de éstas entidades que prostituyeron el servicio de salud en el Huila.

Cómo es posible que los órganos de control de la salud como la superintendencia y el mismo Ministerio de Protección  Social, les permitan a las EPS el complot que han montado para quebrar a los hospitales públicos en la región, negándose a pagar la millonaria deuda. Le están pagando estas obligaciones solamente a los privados, en un hecho perverso porque de paso están atentando contra las clases menos favorecidas que no tienen capacidad para pagar y sostener las altísimas utilidades de los particulares que se quieren tomar el negocio de la salud, para seguir jugando con la vida de los pobres y enriqueciéndose con los aportes que por obligación le toca hacer a todo el mundo. Este patibulario negocio, como si fuera poco lo patrocina sin ninguna vergüenza el gobierno de Santos que tuvo la osadía y el descaro de decir hace algunos meses que, Colombia ostenta uno de los mejores modelos de salud en el mundo. Qué vergüenza que el presidente se crea semejante mentira, cuando sabe muy bien que los niños, los ancianos y las mujeres indefensas se están muriendo tras el pésimo servicio que prestan las EPS, aliadas de candidatos y poderosos que les garantizan la rentabilidad del siniestro negocio.