Sensatez y orden
Por Ernesto Cabrera Tejada
Uno debe saber cuándo irse y cuando quedarse, no aburrir ni hacer que lo detesten o lo desaprueben por desahucio ideológico- dijo Alejandro Rozichtner, filósofo argentino, en un seminario recién en la universidad de San Andrés en Buenos Aires. Entendí el paradigma en referencia al caso del fiscal Nisman, recién muerto en ese país.
De retorno a Colombia y abiertas las inscripciones para candidatos a elecciones populares este año, las palabras de Rozichtner retoman interés. Y entonces uno no sabe quién es sensato, si los que se presentan como elegibles, quienes le apoyan, o quienes lo eligen.
El Centro Democrático, representativo de mayorías podrá seguir siendo la mejor opción para el Huila y Colombia siempre y cuando elija desde la más pura sensatez, con candidatos de visión y acción verdaderamente revolucionaria que conlleven un cambio impetuoso en las instituciones políticas, económicas y sociales de la nación, dando un marco de orden lógico desde su convicción y juicio de saber hacer frente al encargo de la sociedad.
No se trata de nombrar por nombrar, de hecho los candidatos actuales si bien tienen algún reconocimiento no tienen la fuerza que requiere el cautivo electorado uribista, (el cual es permanente y sostenible pero no eterno) pero tienen principios y orden. La moderación de algunos no engendra pasiones y la inmadurez política de otros intimida; ello es aprovechado por algunos consumados líderes a intentar su reencauche a costa de todo, provocan intolerancia y autoritarismo, crean dramas y sobreponen a la verdad si esta no es consecuente en sus planes.
Los moderados – tenemos- una labor silenciosa, paciente, persistente, pero clara en tanto que sabemos entender el orden como la mejor condición para el crecimiento personal y social. El orden no implica sumisión, es liberación y crecimiento, es sensatez hecha confianza para saber que como sociedad podemos superar incapacidades y que el esfuerzo es el costo necesario al desarrollo.
Con sensatez y orden se trasforman sociedades. Es hora de que algunos entiendan que deben hacerse a un lado y permitir un nuevo orden en consideración de una sociedad influyente y decidida.
PUA: Pretel renunció, falta la soga en el cuello.
