Semana Santa en Pitalito
Luis Alfonso Albarracín
Tuve la oportunidad de pasar la semana santa con mi familia en el municipio de Pitalito, donde pude comprobar el desarrollo que ha tenido esta localidad, en el ordenamiento urbano y el fortalecimiento de la cultura ciudadana. Los conductores respetan las normas de tránsito, no se pasan los semáforos en rojo y los motociclistas son respetuosos de las mismas señales. Existe un control de las autoridades de tránsito para evitar que transgredan estas Leyes. Se están adelantando grandes proyectos de infraestructura por parte de la administración municipal que orienta el alcalde Miguel Antonio Rico, con el apoyo del gobierno departamental y del gobierno nacional. Han llegado numerosas familias desplazadas del desastre de Mocoa, quienes han venido recibiendo la ayuda humanitaria, pero que han impactado negativamente las finanzas municipales, porque no se tienen presupuestado los recursos para atender este flujo de población damnificada proveniente del vecino departamento del Putumayo. Igualmente, el comercio se ha afectado ostensiblemente, porque el flujo de mercancías era alto, entre la capital putumayense y el Valle de Laboyos. Muchos han perdido sus deudas, porque los acreedores no tienen los medios para responder o en su defecto se encuentran desaparecidos. Otro elemento que me impresionó, fue el mantenimiento de la malla vial por parte de la de la alcaldía y la ciudad presenta amplios corredores viales, que son mejores, que los que presentan otras ciudades del país, actualmente. Es una ciudad que se proyecta para el futuro y tiene proyectadas importantes obras de desarrollo al finalizar el presente periodo del burgomaestre actual.
Lo que, si me impresionó, fueron los sermones de las siete palabras en los templos que visité con mi familia, en la noche del viernes santo. A esa hora se estaban desarrollando simultáneamente dichos actos litúrgicos. Escuchando algunos trozos de los mismos, casi todos coincidían en la injusticia social que estaba padeciendo el pueblo colombiano, ante la mirada de un Jesucristo en la cruz. Temas relevantes como la corrupción administrativa, el decaimiento de los partidos políticos, la incredulidad de la población en la gestión para defender los intereses de las comunidades por parte de la clase parlamentaria del departamento, el alza sucesiva de los precios de los combustibles, el aumento desaforado de los impuestos, la paz social y el deterioro de la calidad de vida de la población en general, fueron entre otros, los comentarios que hicieron los sacerdotes en sus homilías, para que Jesús iluminara el sendero que deben seguir los nuevos gobernantes que salgan elegidos en las próximas elecciones.
