Semana Santa en Garzón
Margarita Suárez Trujillo
Me encuentro alistando maletas para viajar a mi tierra natal Garzón, a pasar los días que quedan de la Semana Santa. Garzón goza de un patrimonio arquitectónico religioso que se aprecia con tres iglesias monumentales muy antiguas: La Catedral de San Miguel Arcángel, la del Rosario y la de Nazaret. La imponente Catedral de la Diócesis de Garzón fue construida en 1882 y diez años después se instaló el reloj de cuatro caras traído de los Estados Unidos, fabricado por una compañía Suiza. La Iglesia del Rosario de Chiquinquirá data de finales del siglo XIX y la iglesia San José de Nazaret, del año 1923. Garzón cuenta con Seminario Mayor y Seminario Ardorino, ambos llenos de naturaleza donde se respira aire puro y ambiente de oración. De allí salen preparados los futuros sacerdotes. Otro sitio digno de visitar es la Casa de Retiros en Lomachata, comprada y remodelada en el año 1931, con 75 acomodaciones individuales y 75 múltiples, tiene un mirador espectacular, hermosos jardines y amplios zaguanes. En Garzón hay un destino de peregrinación a la capilla del Señor de Monserrate, ubicada en la parte alta del municipio. También es hermoso el Convento de Las Clarisas, que durante todo el año inspira paz y cuya capilla en Semana Santa está más linda que nunca con la decoración que realizan las monjitas. Al Convento entran las aspirantes a religiosas desde los 16 años y después que hacen sus votos se dedican sólo a orar y no vuelven a salir nunca a la calle ni tienen contacto con los demás mortales, incluso cuando mueren son enterradas en el jardín del claustro. En todos estos lugares la Semana Santa es especial, con los altares llenos de flores y arreglados con símbolos de cristiandad. La programación es maravillosa, el sermón de las siete palabras se escucha en la plaza, se realizan procesiones y viacrucis, misa de gallo, lavatorio de pies, conciertos de música Gregoriana, encuentro de coros y exposiciones de objetos religiosos. Vale la pena disfrutar la muestra gastronómica del Parque Simón Bolívar y la estancia en la Hostería Damasco, frente a la entrada lateral de la Iglesia del Rosario, una casona de hace cien años donde en ésta época sus huéspedes pueden sentir el ambiente religioso.
