Seguridad y espacio público
Los problemas que afrontan los ciudadanos laboyanos desde hace varios años siguen siendo el de la ocupación indebida del espacio público y la creciente inseguridad que azota a todos los sectores por igual.
Poco o ningún efecto han surtido las “medidas” que permanentemente se trazan desde el gobierno local para hacerle frente a estos flagelos, pues la delincuencia sigue en aumento y las calles centrales son cada vez más intransitables debido a la actividad comercial informal que se desarrolla en andenes y parte de las propias calzadas.
La falta de píe de fuerza, vehículos, herramientas y apoyo ciudadano ya no son argumentos válidos para que los organismos encargados de velar por la seguridad ciudadana justifiquen su nula acción contra las bandas delincuenciales, pues pocos municipios de estas características cuentan con redes electrónicas de vigilancia y comunicación, patrullas inteligentes y un buen número de motocicletas para enfrentar el delito como Pitalito.
Al repetido discurso sobre la seguridad como obligación de todos los ciudadanos hay que ponerle una mayor cuota de compromiso y sacrificio por parte de quienes tienen en sus manos la riendas delo municipio para de esa manera poder garantizarle a los habitantes de la segunda ciudad del Huila, no solamente en el casco urbano también sino en el sector rural.
Los reiterados Consejos de Seguridad locales deben servir de ahora en adelante para evaluar la eficacia de las medidas que se hayan tomado con anterioridad, ajustar mecanismos e incrementar las acciones en aquellos sectores donde se noten deficiencias, y no para seguir “evaluando la situación” como hasta ahora se hace cada vez que se reúnen los comandantes de los organismos oficiales, sin que se asuman acciones contundentes al respecto.
Iguales acciones se deben implementar por parte del organismo o encargado de ordenar el tránsito para evitar las congestiones, especialmente en los sectores más concurridos de la ciudad, a fin de ofrecerles a los conductores públicos y particulares unas mejores condiciones de movilidad.
Lo ideal sería despejar las calles para el tránsito de vehículos y peatones y no saturarlas más con señales que compiten por el espacio público con los comerciantes informales, haciendo más crítica la situación para quienes deben desplazarse en carro o a pie por el centro de Pitalito.
Seguramente esos dos aspectos ocuparan la atención este y el próximo año como ha ocurrido en los dos primeros del gobierno local sin que se vea una solución de fondo para la grave problemática, pues este tipo de males hay que atacarlos con verdaderas acciones, con compromiso institucional y no solamente con la desgastada retórica de la que ya el pueblo está cansado.
Igual contundencia requieren otros sectores de la administración pública en el Valle de Laboyos como las vías urbanas y rurales, las cuales de un mantenimiento adecuado, dándole un feo aspecto a la ciudad.
Al iniciarse el 2014 los laboyanos guardamos la esperanza de que en este periodo si se apliquen los programas contenidos en el Plan de Desarrollo Municipal y todos los sectores de la población se vean beneficiados con las obras, los proyectos y las acciones del gobierno local. En otras palabras que se vea reflejado en mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de Pitalito, el presupuesto que cada año se destina para la inversión social.
