Se sigue improvisando
Un alto grado de preocupación, nos causa la improvisación, la errada toma de decisiones, que hacen que el desarrollo de nuestro país e incluso de nuestra región se vea abocada a la continuidad del subdesarrollo y la mediocridad en los procesos de tipo cortoplacista que se vienen desarrollando; por eso no cabe duda que versus los postulados administrativos del sector privado, lo público está muy lejos.
Solo basta con mirar las políticas estatales en educación y salud que ahí están los resultados sumamente claros y la interpretación unánime de los expertos y también de aquel humilde, golpeado y más sufrido de los usuarios. Como desconocer lo causado a la normatividad y administración de justicia, aquella que se cambia de acuerdo a la necesidad que haya por favorecer a alguien, llámese político, paraco, guerrillero, sin que el verdadero sentido del derecho se aplique e incluso desconociendo tratados internacionales que a la luz de la verdad unifican el sentido lógico, universal y conceptual del delito, entonces a si la llaman transicional. Por otro lado vemos como por ejemplo en las pasadas pruebas ICFES, para lo cual la inmensa mayoría de estudiantes de último grado de bachillerato en su mayoría colegios públicos, a quienes se les preparo para enfrentar este reto, fueron sorprendidos con el cambio a la metodología de última hora, no sabe uno si para generar mayor colador o filtro en aquellos alumnos que de hecho pudieran estar compitiendo por las tan famosas becas que hoy proporciona el estado, pero que también son parte de la improvisación de un modelo que no garantiza la inclusión y permanencia de estudiantes con mínimos recursos económicos en universidades de alto costo. Miremos que pasa, en muchos de los municipios del país, donde la construcción de los planes de desarrollo y programas de gobierno, elaborados en oficinas de consultores que desde la distancia y perspectiva del internet, basados sobre los controvertidos datos estadísticos del DANE y los que de manera tardía publica el DNP, elaboran documentos que no permiten aterrizar de manera objetiva la realidad del entorno, para así poder contemplar de primera mano, las verdaderas necesidades, fortalezas, sentir y potencialidad de sus gentes.
Que paso por ejemplo con la Ley de regalías, que tanto golpeo a departamentos como el Huila, aquella que genero recursos, incluso para fortalecer la politiquería en la construcción de inodoros de hoyo en los campos opitas y para hacer paradores como el de Hobo que nunca fueron puestos al servicio, porque precisamente obras como esa, no contaron con la responsabilidad gerencial, social, ni planeación del gobernante de turno, ni la aceptación y socialización con la comunidad que hoy lo ve como un monumento a la desidia, a la improvisación, la que ha generado detrimento al estado, pero que de tal “magna” obra nunca se ha dicho nada. Temas como el Quimbo, no se apartan de la improvisada toma de decisiones, de ser un negocio chimbo para el Huila y donde en política cada uno ha querido sacar frutos, donde paradójicamente no se multiplicaron los peses, si no los pescadores, también allí ha reinado la improvisación, no en su obras, las que a la fecha llevan buen ritmo, sino en la negociación a las soluciones del impacto social, económico, ambiental y cultural que sin duda causa la construcción de la obra.
No se necesita ser experto, para diagnosticar que también somos culpables de la improvisación, cuando la ejercemos para elegir nuestros gobernantes, muchos de ellos, que se preparan como sea y con lo que sea para ganar y no para gobernar.
