Se desmadró la corrupción
Carlos Tobar
Si se le preguntara a los colombianos cuál es el personaje del año, estoy seguro que el 99.9% contestaría que la corrupción. Este no fue un año bisiesto cualquiera. En términos de corruptela ha sido el del destape total. Sin ruborizarse, las élites gobernantes se ufanan de los estropicios que han cometido, y esperan seguir cometiendo, de manera impune, a lo largo de los próximos e infinitos años. "La cereza del pastel" la pusieron el presidente Santos y su ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, con la "mermelada" que engrasaron la aprobación de la reforma tributaria. Se sospecha que la cifra es descomunal: un poco más de 200 congresistas, entre Senado y Cámara, recibieron cuotas milmillonarias.
Pero, tal vez, el hecho que dejó al desnudo a los corruptos responsables de los grandes negocios, ha sido el escándalo de sobornos de Odebrecht. Cómo la información proviene de la justicia internacional (Estados Unidos, Suiza, Brasil, Alemania…), no es posible que los gobiernos de Uribe y Santos, comprometidos en sobornos por más de 11 millones de dólares (6.5 en el primero y 4.5 en el segundo), puedan esgrimir las disculpas de siempre. Quedaron tan destapados, que en un acto de desesperación increíble, se han trenzado en una confrontación de dimes y diretes para endilgarle al otro la mayor responsabilidad. Como los altos directivos de la firma brasileña están colaborando con la justicia, es cuestión de tiempo conocer los nombres propios de las personas de los dos gobiernos comprometidas en el ilícito. Por lo pronto, ya salieron a la palestra el exviceministro de Transporte del gobierno de Uribe, Gabriel García y el inefable Tomás Uribe. El "barril de los puercos" que se están echando encima Uribe y Santos, terminará de hacer la tarea; no quedará nada oculto bajo el lodazal de la corruptela oligárquica. Esos son, tal cual, los bandidos que nos han gobernado por décadas, lo dice el departamento de justicia norteamericano. ¿Queda duda alguna de su naturaleza delictual?
El rosario interminable de negociados, que no negocios lícitos, no tiene fin: Reficar y Bioenergy, con cuantiosas inversiones de Ecopetrol que pueden terminar siendo el mayor descalabro financiero de los últimos tiempos. El caso de Isagen, es cuento aparte; desde el cuatrienio pasado el ministro Cárdenas se empeño, con interés sospechoso, en la venta de este activo estratégico en generación de energía eléctrica. La situación del sector salud es vergonzosa: el ministro Gaviria, contra viento y marea ha mantenido el esquema de intermediación de la EPS, sistema que es el responsable del saqueo inmisericorde de los recursos de salud, así como, de los desastrosos servicios que presta a los usuarios. Los contratos leoninos en vías e infraestructura, son de los más costosos e ineficientes del mundo: para la prueba solo hay que voltear a mirar el túnel de La Línea. Lo robos del dinero de los alimentos de los niños en el área de educación y en el Icbf, son crímenes que tienen como su baldón mayor la muerte de centenares de niños wayuu…
Esta cadena interminable de ilícitos, termina por descorazonar a los ciudadanos. Cuando se pierde la confianza, se está a un paso de la disolución como sociedad.
