Se debilita la seguridad en las vías
En menos de dos meses han sido incinerados en el Huila cuatro automotores de servicio público, en todos los casos como retaliación por el no pago, por parte de las empresas transportadoras, de la llamada vacuna o cuota extorsiva.
En el país la cifra es más que preocupante. 120 vehículos de carga han sido incinerados por la guerrilla de las Farc durante 2014, generando miles de millones de pesos en pérdidas, pero sobre todo el sinsabor de que la seguridad se sigue debilitando y que el retroceso en esta materia es más que evidente.
Regresamos así a la época de la zozobra donde los transportadores empiezan a rechazar el tránsito por ciertas carreteras o zonas del país, con lo que además se encarecen fletes y se enreda a un sector que es vital para el desarrollo de cualquier país.
Jairo Herrera, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Transportadoras de Carga por Carretera (Asecarga), se dirigió al país indignado, reclamando de las autoridades y del Gobierno más garantías para trabajar. En tono vehemente le entregó al país el más nefasto de los balances: solo ayer fueron incinerados en Tarazá, Antioquia, 10 vehículos de carga, cuyas pérdidas materiales se calculan en más seis mil millones de pesos.
“Estamos calculando que las pérdidas para el gremio en este monto, entendiendo que cada vehículo está costando entre 350 y 400 millones de pesos”, declaró Herrera a los medios de comunicación.
Para el caso del Huila los transportadores de carga y pasajeros ya no quieren hacer recorridos por la zona rural de Neiva (vía a Vegalarga) como tampoco por las áreas rurales de los municipios de Algeciras, Tello y Baraya, donde recientemente han sido interceptados e incinerados vehículos afiliados a Coomotor y Cootranshuila.
Este temor es el que no se puede generalizar, en el entendido que frena todos los impulsos de quienes hoy están confiando en el Huila, generando empleo y progreso a una región que con mucho esfuerzo se había lograr quitar el estigma de zona roja.
Es responsabilidad del Estado y de nuestras fuerzas del orden y de los organismos de seguridad hacer frente a esta problemática y no permitir que los violentos –que son menos- logren su objetivo de generar el pánico y la zozobra.
Nos unimos al clamor de Asecarga en el sentido de elevar un llamado de urgencia ante el Gobierno Nacional para que se aumente el pie de fuerza en las carreteras del país de cara a garantizar la seguridad e integridad, no solo de los vehículos, sino de los mismos conductores y los pasajeros.
