Se complica el paro
Cuando se creía que Gobierno y campesinos ya habían llegado a un acuerdo que ponía fin a un traumático paro agrario, resultó que no se estaba negociando con los que era.
Triste desenlace para el país, pero en especial para departamentos como el Huila y el Caquetá que siguen sufriendo los rigores de los bloqueos de vías que ya se traducen en desabastecimiento, pérdidas millonarias, heridos y detenidos.
Rubén Darío Lizarralde, ministro de Agricultura, afirmó ayer que el Gobierno Nacional “no va a seguir dialogando con algunos líderes que desinforman a los campesinos sobre los acuerdos que se están logrando”. “Aquí vienen a discutir en muy buena tónica y salen a decirle al país cosas diferentes”, aseguró.
Y lo que está claro es que se refiere a Orlando Beltrán, quien ha venido hablando en nombre de los campesinos del Huila e impulsando una negociación, aunque realmente nadie sabe si es o no el vocero autorizado.
“Son personajes que intentan jugar con el Gobierno y manipular a los campesinos… se trata de los mismos que están incitando a la violencia y que solo tienen representación en el departamento del Huila”.
Como vemos ahora el problema es doble. No se trata simplemente del cumplimiento de las peticiones de los labriegos sino de establecer quién o quiénes son los representantes de los campesinos en la mesa de negociación.
Podemos tardar semanas, meses y hasta años tratando de ponernos de acuerdo, pero lo primero debe ser la identificación plena de quiénes representan a los campesinos y cuál es el pliego de peticiones.
Esto lo que corrobora una vez más es que el paro es político y que los gestores están presionando para que éste no se levante hasta después de las elecciones presidenciales a realizarse el próximo 25 de mayo.
Injusto para el sur del país que sigue viendo su economía debilitándose por una pelea que insistimos, es más política que social.
El Gobierno no puede seguir dando palos de ciego. Lo primero es exigir a los campesinos que definan un solo pliego y unos voceros, de lo contrario esta negociación no va para ninguna parte.
