viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-07-24 09:53

Sanción ejemplarizante

La cancelación de la habilitación a la empresa Rápido Tolima por parte de la Superintendencia de Puertos y Transporte, es una medida ejemplarizante que debemos apoyar en aras de la seguridad de los millones de pasajeros que diariamente transitan por las carreteras del país.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 24 de 2014

Y lo más grave –como lo resalta el documento- es que la misma obedece “a las irregularidades relacionadas con las condiciones de operación, técnicas y de seguridad, agravadas por los daños ocasionados a los usuarios del servicio y con sustento en el historial que han causado los diversos accidentes de la empresa desde el año 2013”.

Pero además por los hallazgos administrativos, contables y financieros detectados en desarrollo de un control especial realizado por la misma Superintendencia en el año 2011, lo que evidencia que Rápido Tolima presenta problemas de toda índole que están poniendo en riesgo la estabilidad económica de la empresa y por ende la de sus empleados, pero sobre todo la vida de los pasajeros.

En la actualidad, según el reporte, Rápido Tolima tiene siete procesos administrativos con fallos debidamente ejecutoriados (en firme) y varias sanciones económicas millonarias por diferentes razones, entre otras por la no entrega de información a la Superintendencia, abandono de rutas, tener tarjetas de operación vencidas y por los accidentes en los que están involucrados vehículos de la empresa, en los que han resultado pasajeros heridos y fallecidos.

La Superintendencia de Puertos y Transporte relaciona 12 accidentes (abril 2013 a la fecha) los que generaron heridas a más 100 personas y la muerte a 15 personas. El caso más aberrante se registró en la vía Honda – Puerto Boyacá, en el que 13 pasajeros resultaron heridos y donde murió el conductor del bus cuando su hijo, un menor de edad, manejaba irresponsablemente el vehículo.

Como vemos hay razones de sobra para la sanción, la que ojalá genere los correctivos necesarios inmediatos, pues la idea no es que se cierre una compañía de tanta tradición como Rápido Tolima, sino que se corrijan las irregularidades para que sigan prestando un servicio óptimo, de calidad y sobre todo seguro a los miles de pasajeros que a diario abordan sus buses.