Sanciones económicas por desperdiciar agua
No de otra forma se puede enfrentar el fenómeno de El Niño, una prolongada época de sequía –ya anunciada- que puede generar racionamientos del líquido y hasta de energía, como también algunas alertas epidemiológicas en el país, una situación que ya conocemos, que hemos vivido y hasta sufrido, pero de la cual infortunadamente no hemos aprendido.
Y el Gobierno decidió castigar con sanciones económicas a quienes desperdicien el vital líquido y no acaten las recomendaciones, conscientes de que es la única forma (eso está comprobado) de generar conciencia entre los colombianos y evitar un mal superior.
La medida plantea castigar con el doble del precio del metro cúbico a quienes excedan el consumo de agua, a quienes sean sorprendidos lavando vehículos con agua tratada o rociando jardines, entre otras formas de desperdicio.
El director ejecutivo de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico, CRA, Julio César Aguilera Wilches, expidió en agosto de 2014 –hace casi cinco meses- una resolución que tenía como razón de ser darle una señal a los usuarios del servicio público del agua para que hicieran un consumo racional del mismo.
La medida que está vigente, castiga el uso excesivo e irracional y la sanción depende del piso térmico en donde se encuentre el usuario.
Por ejemplo, en ciudades o municipios que se encuentren por encima de 2000 metros sobre el nivel del mar, el consumo castigable sería por encima de los 28 metros cúbicos; en una ciudad de clima templado, será por encima de 34 metros cúbicos; y en una ciudad de clima caliente, como Neiva, por encima de 35 metros cúbicos.
A partir de los metros cúbicos antes mencionados ese metro cúbico adicional se cobraría al doble, es decir que si se paga por 28 metros cúbicos $1000, el metro cúbico 29 me lo cobrarían en $2000.
Ese cobro adicional, es decir, el valor que se recaude por el castigo al alto consumo, se destinará a la conservación y uso eficiente de las aguas que proveen para los acueductos.
Entonces no esperemos a que del agua se agote al punto que tengamos que padecer un racionamiento, la idea es racionalizar el consumo, no pagar sanciones o cobros adicionales y disfrutar del preciado líquido todos los días. Es cuestión de conciencia social.
