Súbase al tren
Por Ernesto Cabrera Tejada
Acelerar el desarrollo en un mundo cambiante es como correr un tren en movimiento. Lo importante mientras se corre al lado del tren no es tanto ver dónde está la puerta ahora, sino dónde va a estar al momento de lanzarse hacia ella.
Los pronósticos de los aconteceres son poco alentadores, las cifras del Estado desmienten lo que el pueblo vive. El juego electoral presenta acuerdos y compromisos que asumen en el desencanto popular.
Los candidatos entienden que sus limitaciones les apuran con mentiras que les evade del escollo; pero a largo plazo, es menos probable que tengan en claro el tamaño y la multiplicidad de labores que les obliga como sociedad a crecer de manera sustentable y equitativa.
Al interés nacional de lograr la paz prevalecen las condiciones de calidad a una estructura social fundamentada en la persona. Entonces ¿Cómo crecer sin seguir sacrificando las condiciones de calidad de vida? ¿Cómo entender que el precario pensar de quienes gobiernan no estiman salida diferente a la de pagar compromisos y crecer la corrupción reinante? ¿Qué hacer?
Y responden los candidatos casi al unísono; inversión en educación, en vivienda, en movilidad, en empleo, en salud…y ¿qué entienden ellos por educación? ¿Presupuesto y escolarización o formación docente y calidad educativa? Preguntas similares surgen al encarar otros aspectos del desarrollo como el financiamiento de la inversión, las políticas productivas y laborales o el estímulo a la innovación.
Consolidar una visión alrededor del candidato que se pretenda seguir, hacer una fijación sobre cómo se comporta ante los demás aspirantes y las normas existentes. Además como es su capacidad para responder por sus acciones y compromisos. ¿Evidencia su permanente trabajo por convertirse en mejor ser humano y su colaboración para que otros lo sean?
Revisar en cada candidato su profesionalismo, su educación, su formación en administración pública, su experiencia, logros, conceptos de país, región y ciudad, su vocación de servicio y búsqueda del bien común. Si la ambición y el deseo de actuar es anteponer los intereses comunes a los propios. Después de subidos en el tren que avanza, bajarse será tan difícil que será mejor como casi siempre sucede, ponerse a llorar.
