Sí a la paz, pero sin extorsión
Julio César Triana Quintero
El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció, a través de su cuenta de twitter, la extorsión de la que vienen siendo víctimas algunos huilenses que han sido citados a lugares en el Caquetá, presuntamente por guerrilleros de la FARC. He conocido las versiones de algunos de los agricultores y comerciantes que han hablado de esto desde el pasado diciembre de 2015, afirmando que recibieron llamadas de alias Fabián o alias Alexis, quienes haciéndose pasar por miembros de esta organización guerrillera, citan a sus víctimas a la zona rural de San Vicente del Caguán en las veredas de Las Morras, La Veja y Tres Esquinas, lo que infortunadamente confirmaría las denuncias de extorsión.
Creo necesario que se pronuncien las autoridades, sean policiales, militares o Gubernamentales, sobre la veracidad de estos delicados hechos y se establezca en definitiva, si es lo que conocemos como delincuencia común o bandas criminales que han visto en ésta la oportunidad para incrementar su actividad delincuencial, o si se trata en efecto de integrantes de la FARC que aun cuando participan en el proceso de Paz con tan significativos avances en la mesa, continúan utilizando este tipo de actividad delincuencial y terrorista para seguirse financiando.
Es calamitoso para nuestra región, que en medio de la catástrofe ocasionada por el cambio climático que tiene a los cafeteros con un producto convertido en pasilla, a los ganaderos con más de 4000 cabezas de ganado muertas por las oleadas de calor y falta de alimento, debamos sumar ahora una plaga más nacida de la actividad delincuencial empeñada en arrasar con lo poco que queda de nuestro ya menguado campo.
Resulta lamentable que en medio de un clima tan enrarecido por obra de los opositores a la Paz, tengamos que presenciar un acto más de incumplimiento de quienes prometiendo dejar las armas y reintegrarse a la sociedad civil, siguen sin embargo, haciendo daño a la comunidad.
Como seguidor del proceso de paz, reclamo que el Gobierno salga a dar la cara y de una vez por todas, ofrezca una explicación a todo el país, develando el rostro de quienes están cometiendo este tipo de actos delictivos. No solo es un deber constitucional sino que es además conveniente que haya claridad en tales hechos para contrarrestarlos y para saber a qué estamos enfrentados; y poder aclarar las dudas que aún subsisten frente al proceso de paz, lo cual le haría un bien al anhelado acuerdo que se firmará en La Habana.
