SÉ HONESTO
En el mundo de pillos en que vivimos, pareciera que ser honesto es una estupidez.
En el imaginario colectivo aparece que el vivo vive del bobo. La sociedad en la que hemos nacido muestra que la honestidad no es rentable. Sin embargo, en el ocaso de la vida se nos juzgará del amor, decía el místico español San Juan de la Cruz. El pillo, el deshonesto y que se ha aprovechado del poder, sobre todo en el sector público, un día recibirá la cuenta de cobro. Si ha sabido manejar la ÍAS, jamás podrá sobornar a Dios. Detesto los panegíricos en los funerales. Casi todos obedecen a intereses partidistas, económicos o sociales. Hay gente que sólo entra a la iglesia en rodachines, durante su vida no tuvo tiempo para Dios. Sus negocios no le permitieron unos minutos a Dios. Se ha introducido desde hace décadas, la costumbre de pronunciar discursos en los templos, irrespetando el lugar sagrado. Antes se hacían en los cementerios. Pero ahora, ¿quién puede contener tan malsana costumbre? Los honestos no hacen ruido, como dice el libro Santo: “Por sus frutos los conoceréis”. La vida honesta, habla por sí sola, no necesita reconocimientos ni condecoraciones. Hay gente que tiene tantos reconocimientos de los hombres, pero al final de su vida, ¿sí tendrá reconocimientos por parte de Dios?
Lean esta historieta: La casa real de China hizo una convocatoria a todas las niñas del Imperio. La hija de una cortesana aprovechó la oportunidad para al menos, ver al príncipe. La prueba: todas recibían una semilla y al cabo de seis meses debían presentarla germinada y con una bella flor. La hija de la cortesana no logró, a pesar de todos los esfuerzos, que su semilla germinara. Todas las demás, ante fallidos intentos, resolvieron cambiar la semilla y presentar una bella flor. Así que todas las llevaron germinada y florecida, menos la semilla que presentó la hija de la cortesana. Se presentó, aunque sabía que no sería elegida, por lo menos tendría la oportunidad de ver al príncipe en la fiesta. Resulta que todas las semillas distribuidas estaban estériles. La única que dijo la verdad, fue honesta, fue la hija de la cortesana. Entonces, ella fue la escogida para ser la esposa del príncipe. Conclusión, fue la única HONESTA. -Bueno, algo en vida, ¿verdad?-.
Miren esta píldora: Un anciano que era sordo desde hacía varios años, fue al doctor, quien le recetó un auricular que le devolvió la audición al 100%. El anciano regresó al mes para su chequeo y el doctor le dijo: su audición es perfecta. Su familia debe estar muy complacida de que haya vuelto a oir. El anciano respondió: -¡Oh! No se lo he dicho todavía a mi familia. Sólo me siento y escucho las conversaciones. -Ya he cambiado mi testamento tres veces-.
La vida es un jardín. Lo que siembres en ella, eso te devolverá mañana. Elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más hermosas. Cada acto, palabra, sonrisa o mirada, es una simiente en el surco abierto del corazón de los hombres. Muchas veces sembrarás en el dolor, pero esa siembra traerá frutos de gozo.
