Roy barreras
Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Roy Barreras, el oscuro personaje político detestado por la gran mayoría de colombianos, otrora el más adulador y servil del presidente Alvaro Uribe durante los 8 años de su gobierno, nos trató a los militantes del Centro democrático como miembros “Del Nuevo Terrorismo”. El país entero rechazó semejante despropósito y desfachatez y no tuvo más remedio que reconocer que ello había sido dicho producto al calor del debate en la comisión Primera del Senado. El citado Senador ostenta además el cargo de Director o Presidente del Partido de la U, el del presidente Santos.
El Senador Barreras debería más bien dedicarse a explicarle al país sus andanzas en el manejo burocrático y contractual de la entidad de salud Caprecom, hoy quebrada y en vía de liquidación. Algún amigo cercano del Senador Jorge Eduardo Gechem Turbay, me comentó la manera como el Senador Barreras llegó a la presidencia del Senado en el cuarto año del periodo constitucional anterior: comprando los senadores del partido de la U a través de contratos otorgados por Caprecom. Los colombianos tendremos que pagar cerca de dos billones de pesos para proceder a la liquidación final de la entidad que desafortunadamente cayó en las manos corruptas del senador de marras.
Creíamos que la persecución oficial contra el Uribismo, ya había llegado a su máxima expresión, con las maniobras de la Habana para pretender enjuiciar al expresidente Uribe, luego de haber hecho condenar a varios de sus colaboradores.
Mientras tanto, el expresidente Uribe pide que los máximos dirigentes de las Farc paguen sus crimines, al menos en una granja agrícola con privación de la libertad.
El pueblo colombiano está reaccionando en forma solidaria y recia a favor del Jefe máximo del Centro Democrático. El Huila no se quedará atrás en esa expresión y le brindará de nuevo un gran recibimiento en el día de mañana. Ya se escuchan expresiones como está: “Si encarcelan a Uribe nos tienen que encarcelar a siete millones de colombianos”
Adenda 1: Santos y Timochenko se quedaron esperando el premio Nobel de la Paz. Sencillamente, le concedieron el premio a cuatro luchadores por la democracia en Túnez, y no a quienes quieren destruir la democracia.
Adenda 2: De la Calle dice: “Hubo un acuerdo plasmado en 10 puntos, pero respecto del documento largo, jamás se aceptó que se trataba de un convenio cerrado e inmodificable”. Para la guerrilla, el asunto quedó cerrado, redactado y firmado. ¿Quién dice la verdad?
