Rodrigo Lara es el futuro de Neiva
Por Carlos Tobar
¡Ahora o nunca! Hoy, cómo en los momentos culminantes de las batallas, los neivanos tenemos la posibilidad de exorcizar –ojalá para siempre– el espíritu maligno de la politiquería y las mafias electorales que amenazan con destruir, hasta el más leve vestigio de democracia en el país. La candidatura del médico Rodrigo Lara Sánchez encarna en el tiempo presente la posibilidad de tener un gobierno decente en la ciudad. Después de soportar 4 o 5 gobiernos desastrosos, los neivanos esperamos poder iniciar la recuperación de la ciudad. Su candidatura es un viento refrescante en medio de tanto olor nauseabundo. Porque lo que tenemos que superar son no solo las formas reconocidas de corrupción: la coima, el soborno, los sobrecostos, los privilegios excluyentes, etc., sino la peor de todas: la incapacidad, la mediocridad, la ineptitud.
Neiva está en un momento crítico de su historia como ciudad. Las carencias en infraestructura, servicios públicos domiciliarios, servicios de salud y educación, manejo del entorno ambiental rural y urbano, son inconmensurables. Pero lo peor de todo, es que no cuenta con un plan de desarrollo que guíe a los neivanos en su tarea individual y colectiva de construir ciudad y territorio. Este es a mi juicio el propósito fundamental de cualquier gobierno medianamente serio. Y, tengo la convicción de que Rodrigo Lara Sánchez, comprende la magnitud del reto que tiene por delante. No de otra manera puede entenderse su propuesta a los ciudadanos. Primero rescatar el gobierno de la mano de los corruptos e incapaces, luego conformar un equipo de trabajo de gente honesta, capaz, con conocimiento serio de todos los tópicos importantes de la municipalidad, para poder encararlos de forma tal que las soluciones estén a la vista de los ciudadanos.
Esta es una contienda –la de la alcaldía de Neiva–, entre el cambio y más de lo mismo. Pero un cambio entendido como una renovación de las costumbres políticas. Con Rodrigo Lara Sánchez, los funcionarios públicos deberán llegar a servir, no a servirse. El ‘servirse’ debe ser erradicado totalmente, como el mal destructor de sociedad que es. No puede nadie aspirar a vivir o a enriquecerse con los escasos recursos disponibles para atender las necesidades de todos los neivanos. No puede haber contratos, ni puestos, ni canonjía alguna para congresistas, diputados, concejales, jefes políticos, mandaderos de caciques electorales o cualquier espécimen de la fauna politiquera. Si Rodrigo cumple, así sea con esto, la revolución ciudadana será de proporciones cósmicas.
Pero lo primero es elegirlo, que no es fácil. Toda la comunidad ciudadana sana, de las buenas personas, de las gentes de trabajo y la empresa tendremos que tensionar nuestra fuerza positiva para convocar a la mayoría de gente buena, que muchas veces no participa porque se siente rodeada por las mafias electorales, para derrotar la gavilla de lo viejo, lo descompuesto, la podredumbre. Esa tarea la culminaremos el 25 de octubre.
