domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-06-10 08:06

Riesgos por inundación

Editorial

Escrito por: Editorial | junio 10 de 2016

Los huilenses estamos con un nivel alto de vulnerabilidad, ante la ocurrencia de un eventual desastre de  carácter natural o antrópico, porque estamos expuestos en cualquier momento a sufrir los efectos de una emergencia, producto del accionar irracional del hombre, como un accidente de tránsito, explosión, incendio, naufragio, ahogado, fallas en las construcciones, contaminación de fuentes hídricas por derrames de petróleo y de sustancias tóxicas, etc. y los provocados por la madre naturaleza, como fuertes temporales locales, tormentas eléctricas, tronadas, inundaciones, avalanchas, derrumbes, terremotos, entre otros, para los cuales no estamos preparados, ni tenemos organizados y sincronizados todos los planes de emergencia para prevenir y atender esta clase de calamidades, porque el accionar institucional y la dotación inadecuada de los organismos de socorro no permiten contrarrestar los efectos que ocasionarían los mismos.

De acuerdo a lo expresado por el director general del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Juan Antonio Nieto Escalante, el Huila se encuentra entre los 24 departamentos que presentan zonas susceptibles a ser sujetas de inundaciones cuando retornen nuevamente las altas precipitaciones provocados por el fenómeno de la niña que se prevé, inicie a partir del segundo semestre del año. Aunque en todos los territorios de los municipios huilenses, se presentan zonas con alto riesgo inundable, existen otras áreas aledañas a la Represa de Betania, rio Magdalena en el sur y los ríos Páez y La Plata, que representan alto peligro, para los habitantes que residen en sus zonas de influencia. Lo preocupante, es que no tienen estructurados los mapas de riesgo inundable, que deben ser incorporados como un instrumento de planificación regional, dentro de los planes de ordenamiento territorial.

Además las inundaciones que se están presentando periódicamente en algunas regiones del país, se vuelven detonantes en sus efectos hacia la población vulnerable, por la intensa pluviosidad que ocurre en las zonas altas, que provocan un aumento de las escorrentías en los afluentes hídricos que nacen en estas zonas, pero que se vuelven desencadenantes de fuertes avalanchas por la cantidad de material que se desprende de las laderas, como consecuencia de la intensa deforestación, incendios forestales y la proliferación inadecuada de cultivos de productos agrícolas y cultivos ilícitos que se efectúan con prácticas forestales anti técnicas y rudimentarias. Pero el desorden urbanístico al construir a orillas de estas quebradas y ríos, sin dejar las distancias obligadas en las normas establecidas en la Ley, aumentan los niveles de vulnerabilidad, que traen consigo los efectos funestos a sus moradores.

Otro factor negativo, es la complicidad y permisividad de las autoridades locales, que contribuyen para que se presenten esta clase de afectaciones a los pobladores, al no ejercer los controles de planificación territorial. Es indispensable adelantar un proceso de construcción de muros de contención y gaviones en las zonas de alto riesgo inundable. Se deben activar los Comités de Gestión del Riego en los municipios del departamento, para diseñar y estructurar planes de contingencia para atenuar sus efectos a las comunidades huilenses.