Rezagados
En 1977 éramos unos mocosos necios, pero experimentamos la emoción de conocer a un verdadero maestro, y supimos que nunca llegaríamos a su altura, el pizarrón de tres metros todo cubierto de una amalgama de líneas y letras que daban pereza y ganas de aplaudir…nunca lo hicimos.
El colegio nos vacunó definitivamente contra la arbitrariedad, porque luego comprobamos que la vida es arbitraria. Quisimos aprenderlo todo, incluso el idioma Ingles que mi abuelo demandó como la ulterior necesidad, y se logró con buen criterio y competencias para ser los mejores tanto como aquel profesor, prócer de la innovación y convencido del sistema educativo.
Han pasado 35 años y el mismo sistema educativo ahora nos ha llevado por un camino inconmensurable de arbitrios, gestados por aquellos docentes que con presunción no innovaron.
Las cifras reportadas esta semana por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) con el número de patentes internacionales de nuevas invenciones solicitadas y las pruebas del programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (Pisa) de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDEC) confinan a nuestros estudiantes y profesionales a los últimos lugares.
¿La culpa?, una negada política educativa de Estado, el PIB para investigación y desarrollo en Colombia no alcanza el 1%. La inversión prioritaria para combatir la pobreza no puede seguir siendo el argumento para estimular la innovación educativa y desarrollo tecnológico.
Esos maestros de ayer son hoy los mismos de ayer, con sus mismos pagos calamitosos, sin renovación, sin investigación y lo peor con una universidad amilanada con escuálidos docentes aún mal pagos, formando a los hombres del mañana.
Estamos rezagados, la mayor ilusión de un niño hoy es asistir al colegio, a la universidad y soñar un mundo de consumo, dispuesto a pagar su genialidad puesta en competencias desarrolladas desde la innovación y desarrollo tecnológico que han de proveer su dedicación. La asistencia social y un sistema educativo apropiado como el impuesto por los países orientales rápidamente nos pudieran ubicar a su mismo nivel desde las áreas básicas de desempeño hasta la obtención de patentes y registros.
